La templanza fortalece tu carácter
Publicado el 26 enero, 2026 por
Antonio David Martínez Vessi
Con el tiempo he aprendido que no todo se trata de reaccionar rápido ni de imponer fuerza. Hay una fortaleza mucho más silenciosa que no siempre se nota, pero que sostiene todo lo demás: la templanza. Esa capacidad de mantenernos firmes sin endurecernos, de responder con calma incluso cuando por dentro algo quiere explotar. La templanza no apaga las emociones; las ordena. Y en ese orden, el carácter se va formando.
Viktor Frankl hablaba de la libertad última del ser humano: elegir la actitud con la que enfrentamos lo que nos sucede. Esa elección, casi siempre, requiere templanza. Wayne Dyer también señalaba que gran parte del sufrimiento nace de reaccionar desde el impulso, desde el ego herido o desde la prisa. La templanza nos invita a hacer una pausa entre lo que sentimos y lo que hacemos, y en esa pausa aparece una versión más madura de nosotros mismos.
Desde otro enfoque, José Silva proponía entrenar la mente para responder de forma consciente y no automática. La templanza, vista así, no es solo una virtud moral, sino una habilidad mental y emocional que se puede fortalecer. Cuando aprendemos a observar nuestros pensamientos, regular nuestras emociones y dirigir nuestra atención, dejamos de ser arrastrados por cada estímulo. Poco a poco, el carácter se consolida no por la dureza, sino por la claridad.
“La templanza fortalece tu carácter” no significa volverte frío ni distante, sino estable. Significa no dejarte dominar por la ira, la ansiedad o la urgencia de tener siempre la razón. Un carácter fuerte no es el que grita más, sino el que se mantiene fiel a sus valores incluso en momentos incómodos. La templanza nos permite crecer por dentro, aun cuando por fuera todo parece desafiante.
Reflexión en preguntas
- ¿En qué situaciones te cuesta más mantener la calma?
- ¿Qué emociones sueles expresar sin filtro y luego lamentar?
- ¿Cómo cambiaría tu vida si respondieras con más templanza y menos impulso?
Desde lo aprendido
- La templanza no reprime emociones, las ordena.
- El carácter se fortalece en la pausa, no en la reacción inmediata.
- Mantener la calma es una forma profunda de fortaleza.
- La mente entrenada responde mejor que la mente impulsiva.
- Elegir cómo reaccionar es una muestra de madurez interior.
Lecturas recomendadas
- Viktor Frankl – El hombre en busca de sentido
- Wayne Dyer – Tus zonas erróneas
- José Silva – El método Silva de control mental
- Daniel Goleman – Inteligencia emocional
Conclusión
La templanza no se nota en los días fáciles, se revela en los momentos de presión. Ahí es donde el carácter se pone a prueba y también donde se fortalece. Aprender a responder con calma, claridad y conciencia no nos hace débiles; nos hace más dueños de nosotros mismos. En un mundo que empuja a reaccionar, la templanza se convierte en un acto silencioso de fortaleza interior.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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