La aprobación externa es una prisión emocional
Publicado el 23 febrero, 2026 por
Antonio David Martínez Vessi
Durante mucho tiempo busqué sentirme válido a través de la mirada de otros. Un reconocimiento, una felicitación, una palabra de aprobación podían cambiar mi estado de ánimo por completo. Sin darme cuenta, había entregado mi estabilidad emocional a opiniones ajenas. Y cuando la aprobación no llegaba, también llegaba la inseguridad.
Wayne Dyer hablaba de cómo gran parte de nuestro malestar nace de vivir pendientes del juicio externo. Cuando nuestra autoestima depende de lo que otros piensan, perdemos libertad. No porque los demás nos encierren, sino porque nosotros mismos nos colocamos dentro de esa celda invisible. La aprobación se vuelve una necesidad constante y agotadora.
He observado que cuanto más buscamos agradar, más nos alejamos de nuestra autenticidad. Daniel Goleman explica que la autoconciencia es la base de una identidad sólida. Cuando sabemos quiénes somos, la opinión externa deja de ser una sentencia y se convierte simplemente en información. No todo comentario necesita convertirse en verdad personal.
Aprender a vivir sin depender de la aprobación no significa ignorar retroalimentación o aislarnos. Significa no condicionar nuestro valor a ella. Cuando dejamos de pedir permiso para ser quienes somos, algo se libera. La energía que antes invertíamos en agradar se transforma en coherencia y paz interior.
Reflexión en preguntas
¿Estoy tomando decisiones para agradar o para ser congruente conmigo?
¿Qué tanto afecta mi ánimo la opinión de otros?
¿He confundido aceptación con validación constante?
Desde lo aprendido
El valor personal no necesita aprobación continua.
La autenticidad genera tranquilidad interior.
Escuchar opiniones no implica depender de ellas.
La coherencia fortalece la autoestima.
La libertad emocional comienza con autoaceptación.
Lecturas recomendadas
Tus zonas erróneas – Wayne Dyer
Inteligencia emocional – Daniel Goleman
El poder del ahora – Eckhart Tolle
Los cuatro acuerdos – Don Miguel Ruiz
Conclusión
La aprobación externa se convierte en prisión cuando permitimos que determine nuestro valor. La verdadera libertad emocional surge cuando dejamos de buscar afuera lo que solo puede consolidarse dentro.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
Ver todos los artículos de AD Mettā →