antonio david martinez vessi

El gran reto es irse a dormir sin miedo y levantarse sin angustia

Publicado el 1 abril, 2026 por

Antonio David Martínez Vessi

Hay noches en las que el cuerpo está cansado, pero la mente no se apaga. Damos vueltas a lo mismo, anticipamos escenarios, sentimos ese peso que no siempre sabemos explicar. Y luego, al despertar, en lugar de claridad, aparece la angustia, como si el día ya comenzara cuesta arriba. No es la realidad lo que nos está venciendo, muchas veces es la forma en que nos relacionamos con lo que sentimos.

Ryan Holiday, en La llamada al coraje, hace una distinción muy clara: no es lo mismo el miedo que nos paraliza que el susto natural que nos protege. El susto es humano, inmediato, incluso necesario. Nos prepara, nos alerta, nos mantiene vivos. Pero el miedo prolongado, ese que se queda en la mente y se repite sin acción, es el que nos roba energía y nos detiene. Ahí es donde dejamos de vivir el presente y empezamos a vivir en escenarios que aún no existen.

Cuando lo vemos con honestidad, muchas veces no es la situación lo que nos mantiene en tensión, sino la falta de movimiento. Queremos claridad antes de actuar, seguridad antes de decidir, calma antes de enfrentar lo que nos incomoda. Pero la calma no llega antes, llega después. La acción, por pequeña que sea, rompe ese ciclo interno que alimenta el miedo. No elimina el susto, pero sí evita que se convierta en algo que nos domine.

Y es aquí donde la conciencia se vuelve clave. Como diría Eckhart Tolle, observar lo que sentimos sin identificarnos completamente con ello nos da espacio. No somos el miedo, estamos experimentándolo. Y desde ese espacio, como también propone José Silva, podemos entrenar la mente para enfocarse en lo que sí podemos hacer, en lugar de quedarnos atrapados en lo que imaginamos. Poco a poco, la noche se vuelve más ligera, y el día comienza con otra energía.

Reflexión en preguntas

¿Qué pensamientos repito antes de dormir que alimentan mi miedo?
¿Estoy evitando actuar esperando sentirme seguro primero?
¿Qué pequeña acción podría cambiar mi estado hoy mismo?

Desde lo aprendido

El susto es natural, el miedo prolongado suele ser aprendido
La inacción alimenta la angustia más que la realidad misma
Actuar, incluso en pequeño, reduce la carga mental
Observar lo que sentimos nos da espacio para decidir mejor
La paz no siempre llega antes, muchas veces llega después de movernos

Lecturas recomendadas

La llamada al coraje — Ryan Holiday
El poder del ahora — Eckhart Tolle
Inteligencia emocional — Daniel Goleman
El método Silva de control mental — José Silva

Conclusión

Tal vez el reto no es eliminar por completo el miedo, sino aprender a no quedarnos atrapados en él. A reconocer el susto como parte de estar vivos, pero sin permitir que se convierta en una barrera constante. Porque cuando empezamos a actuar a pesar de lo que sentimos, algo cambia por dentro… y poco a poco, tanto la noche como el inicio del día se vuelven más ligeros.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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