El que es bueno con las excusas sin duda sólo será bueno en eso
Publicado el 5 mayo, 2026 por
Antonio David Martínez Vessi
Hay una habilidad que muchas veces pasa desapercibida: justificar lo que no hacemos. Podemos encontrar razones para posponer, explicar por qué no era el momento o convencernos de que había algo más importante. Y lo curioso es que, con el tiempo, esa habilidad se vuelve cada vez más fuerte.
El problema no es tener una excusa ocasional. El problema es convertirla en hábito. Porque cuando nos acostumbramos a justificar, dejamos de confrontar lo que realmente está pasando. Y sin esa confrontación, no hay cambio.
Con el tiempo uno se da cuenta de que la energía que usamos para explicar por qué no hicimos algo… podría usarse para hacerlo. No es falta de capacidad, muchas veces es falta de decisión. Y mientras más espacio le damos a la excusa, menos espacio queda para la acción.
No se trata de ser perfectos ni de hacer todo siempre bien. Se trata de ser honestos. Porque cuando dejamos de justificarnos, aparece algo más útil: la posibilidad real de avanzar.
Reflexión en preguntas
¿En qué estoy siendo más bueno para justificar que para actuar?
¿Qué estoy evitando realmente?
¿Qué pequeña acción puedo tomar hoy sin explicaciones?
Desde lo aprendido
Las excusas se vuelven hábito
Justificar evita confrontar
La acción genera avance
La honestidad abre posibilidades
Decidir cambia resultados
Lecturas recomendadas
Inteligencia emocional — Daniel Goleman
El poder del ahora — Eckhart Tolle
Tus zonas erróneas — Wayne Dyer
El método Silva de control mental — José Silva
Conclusión
Tal vez no se trata de dejar de tener excusas, sino de dejar de darles tanto poder. Porque cuando cambiamos la forma en que respondemos a lo que evitamos, también cambia lo que somos capaces de construir.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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