antonio david martinez vessi

No busques ser el director general del universo

Publicado el 18 septiembre, 2026 por

Antonio David Martínez Vessi

Hay una costumbre que puede agotarnos sin que nos demos cuenta: querer controlar demasiado.

Queremos saber qué van a hacer los demás, cómo van a responder, qué resultado tendrá una decisión, qué va a pasar mañana y hasta cómo deberían comportarse las personas para que todo salga como esperamos.

Pero la vida no funciona así.

Podemos organizar, prever, prepararnos y tomar buenas decisiones. Todo eso ayuda. El problema comienza cuando confundimos responsabilidad con control absoluto.

No somos responsables de cada reacción ajena, de cada cambio inesperado ni de todas las consecuencias que ocurren alrededor.

A veces queremos convertirnos, sin notarlo, en una especie de director general del universo: supervisar todo, anticiparlo todo, corregirlo todo y asegurarnos de que nada se salga del plan.

Y eso termina siendo imposible.

Hay cosas que dependen de nosotros y otras que no. Podemos decidir cómo hablar, cómo actuar, cuánto prepararnos y qué límites poner. Pero no podemos manejar la mente de los demás, impedir todos los errores ni garantizar que cada situación termine como queríamos.

Aceptar eso no es resignarse.

Es administrar mejor nuestra energía.

Porque cuando dejamos de intentar controlar lo incontrolable, aparece espacio para ocuparnos de lo que sí podemos transformar.

Reflexión en preguntas

  • ¿Qué estoy intentando controlar que realmente no depende de mí?
  • ¿Cuánta energía gasto anticipando problemas que quizá nunca ocurran?
  • ¿Estoy confundiendo responsabilidad con necesidad de control?
  • ¿Qué sí puedo hacer hoy y qué necesito soltar?
  • ¿Estoy tratando de dirigir también las decisiones de otras personas?

Desde lo aprendido

  • No todo depende de nosotros.
  • Prepararnos no significa poder controlar todos los resultados.
  • Las decisiones ajenas siguen siendo ajenas.
  • Soltar control puede liberar energía para actuar mejor.
  • Aceptar incertidumbre no es rendirse.
  • La responsabilidad sana empieza por distinguir lo propio de lo que no lo es.

Conclusión

No busques ser el director general del universo.

Haz bien tu parte. Prepárate. Decide con criterio. Corrige cuando sea necesario.

Pero no cargues con la tarea imposible de controlar cada resultado, cada persona y cada circunstancia.

Porque vivir mejor también implica saber cuándo actuar y cuándo dejar que la vida siga su curso.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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