antonio david martinez vessi

Elige lo correcto sobre lo increíble

Publicado el 30 septiembre, 2026 por

Antonio David Martínez Vessi

Hay decisiones en las que elegir lo correcto resulta sencillo porque la alternativa claramente está mal. Pero existen otras mucho más difíciles: aquellas en las que tenemos que escoger entre algo bueno que deseamos y algo importante que debemos hacer. Sería increíble hacer ese viaje, comprar aquello que llevamos tiempo queriendo, darnos ese gusto o aprovechar una oportunidad que probablemente disfrutaríamos muchísimo. Nada de eso tiene necesariamente algo de malo. El problema aparece cuando frente a nosotros también está la colegiatura que debemos pagar, una deuda que cumplir, una promesa que hicimos, una responsabilidad familiar o cualquier compromiso que quizá no produzca la misma emoción, pero que sabemos que debemos atender.

Lo increíble suele tener una ventaja: se siente bien inmediatamente. Podemos imaginar el viaje, la experiencia, las fotografías y todo aquello que disfrutaremos. Lo correcto muchas veces es menos espectacular. Pagar una escuela difícilmente producirá la emoción de preparar unas vacaciones, pero detrás de ese pago puede encontrarse la educación de alguien que queremos y una responsabilidad que voluntariamente asumimos. Cumplir una deuda quizá no genere ninguna fotografía para recordar, pero nos permite conservar nuestra palabra y nuestra tranquilidad. Ahí descubrimos que el valor de una decisión no siempre está relacionado con lo emocionante que resulte tomarla.

Madurar también significa comprender que no todo lo que podemos hacer es necesariamente lo que nos conviene hacer en este momento. Y eso no significa renunciar para siempre a las cosas que disfrutamos. El viaje puede esperar, el gusto puede planearse y aquella experiencia increíble quizá pueda vivirse después, cuando hacerlo no implique abandonar algo verdaderamente importante. Aprender a posponer no es lo mismo que aprender a privarnos. Una cosa nace del sacrificio permanente; la otra, de saber ordenar nuestras prioridades.

Curiosamente, cuando elegimos lo correcto también estamos construyendo la posibilidad de disfrutar mejor aquello que deseamos. Porque pocas cosas arruinan tanto un buen momento como saber que para vivirlo dejamos detrás una obligación que tendremos que enfrentar al regresar. Hay placeres que saben distinto cuando llegan después de haber cumplido. Tal vez no podamos tener todo exactamente cuando lo queremos, pero podemos aprender a disfrutar cada cosa cuando realmente corresponde.

Reflexión en preguntas

Cuando tienes frente a ti algo que deseas mucho, ¿puedes distinguir entre “quiero hacerlo” y “es el momento correcto para hacerlo”? ¿Cuántas veces una decisión que parecía extraordinaria perdió parte de su encanto porque sabías que existía una responsabilidad esperando detrás? No se trata de vivir pensando únicamente en obligaciones, sino de reconocer cuáles decisiones pueden esperar y cuáles tendrán consecuencias importantes si decidimos ignorarlas.

También vale la pena preguntarnos algo más: ¿estoy renunciando a algo que quiero o simplemente lo estoy posponiendo para disfrutarlo en mejores condiciones? Muchas decisiones difíciles se vuelven más llevaderas cuando comprendemos que decir “ahora no” no necesariamente significa decir “nunca”. Quizá solamente estamos poniendo primero aquello que necesita estar primero.

Desde lo aprendido

Con los años uno descubre que una buena vida no se construye eligiendo siempre lo divertido ni tampoco renunciando constantemente a disfrutar. Se construye aprendiendo cuándo corresponde cada cosa. Habrá momentos para viajar, celebrar, comprar algo simplemente porque nos gusta y permitirnos experiencias extraordinarias; y habrá otros en los que tendremos que cumplir, ahorrar, esperar o atender a quienes dependen de nosotros. La verdadera libertad no consiste solamente en poder hacer lo que queremos, sino también en tener el criterio para decidir cuándo hacerlo.

Conclusión

Lo increíble puede regalarnos un momento que recordaremos durante años, pero lo correcto construye algo todavía más profundo: la tranquilidad de saber que nuestras decisiones están de acuerdo con nuestras prioridades. No tienes que abandonar aquello que deseas; quizá simplemente tengas que darle su momento. Porque algunas veces la decisión más importante no está entre hacer algo bueno o algo malo, sino entre hacer lo que sería increíble hoy y lo que sabes que es correcto para mañana.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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