Antonio David Martinez Vessi

Tú decides si eres una piedra o un puente para los demás

Publicado el 19 agosto, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

En la vida, cada uno de nosotros tiene la posibilidad de convertirse en obstáculo o en apoyo para quienes nos rodean. Ser piedra significa frenar, herir o complicar el camino de otros; ser puente, en cambio, es facilitar, inspirar y conectar. Esa decisión se toma a diario en pequeños gestos: con la forma en que hablamos, con el modo en que reaccionamos y con la disposición que mostramos para ayudar.

Wayne Dyer enseñaba que todo acto de bondad se convierte en un círculo que regresa multiplicado, y que elegir ser puente no solo beneficia al otro, sino que también nos transforma interiormente. Don Miguel Ruiz, en Los Cuatro Acuerdos, lo explica al señalar que nuestras palabras y acciones son semillas: si sembramos juicio y frialdad, cosecharemos distancia; si sembramos respeto y apoyo, construiremos lazos firmes. Incluso Viktor Frankl, en El hombre en busca de sentido, mostraba cómo, en los peores momentos, quienes daban un poco de sí mismos lograban sostener no solo a otros, sino también su propia humanidad.

Reflexión en preguntas

  • ¿Eres más consciente de cuándo sirves de piedra o de puente en la vida de los demás?
  • ¿Qué impacto tendrían tus relaciones si eligieras ser un puente más a menudo?
  • ¿Qué te impide, en ocasiones, ofrecer apoyo en lugar de obstáculos?

Consejos prácticos desde el aprendizaje

  • Antes de responder, pregúntate: “¿Esto construye o derrumba?”.
  • Escucha con verdadera atención: a veces ser puente es simplemente dar espacio al otro.
  • Aprende a reconocer tus reacciones automáticas y cambia el impulso de criticar por el de comprender.
  • Elige actos pequeños de ayuda: un mensaje, una guía, una palabra de aliento.

Lecturas recomendadas

  • Tus Zonas Erróneas — Wayne Dyer
  • Los Cuatro Acuerdos — Don Miguel Ruiz
  • El hombre en busca de sentido — Viktor Frankl

Conclusión

Cada interacción es una elección: ser piedra que pesa y lastima, o puente que une y sostiene. Al optar por ser puente, no solo enriquecemos la vida de quienes nos rodean, también construimos un camino más humano y significativo para nosotros mismos.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

Ver todos los artículos de AD Mettā →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *