El pasado no te define solo te moldea para lo que viene
Publicado el 31 agosto, 2025 por
Antonio David Martínez Vessi
El pasado es materia prima, no veredicto. Nos dejó marcas, sí, pero también señales de ruta. Lo que fuimos explica un tramo de la historia; lo que elegimos hoy la reescribe. No somos el suceso que nos ocurrió, somos la respuesta que estamos dispuestos a encarnar. Cuando miramos así, el recuerdo deja de ser etiqueta y se vuelve aprendizaje usable.
Viktor Frankl lo expresó con claridad: entre estímulo y respuesta hay un espacio; en ese espacio está nuestra libertad y nuestro crecimiento. Wayne Dyer, por su parte, insiste en que asumir la responsabilidad interior nos saca del rol de víctimas y nos devuelve la facultad de decidir. El pasado entonces no manda: informa. Nos muestra patrones, pero no nos encierra en ellos.
Estar presentes, como sugiere Eckhart Tolle, evita que la mente convierta la memoria en identidad fija. En presencia, el pasado pierde dureza y se vuelve arcilla: algo que puede moldearse con atención, con hábitos nuevos, con relaciones más honestas. Incluso los errores se transforman en capital emocional cuando dejan de ser vergüenza y pasan a ser maestría.
Si además recordamos el acuerdo de no tomarnos nada de forma personal (Don Miguel Ruiz), las viejas etiquetas —las que otros nos pusieron o nos pusimos— dejan de tener autoridad. Entonces, lo que viene no es un salto al vacío: es un camino con herramientas ganadas, más liviano y más consciente.
Reflexión en preguntas
— ¿Qué etiqueta vieja sigo repitiendo que ya no describe quién soy hoy?
— ¿Qué aprendizaje concreto de mi historia me ha servido para tomar mejores decisiones recientemente?
— Si mi pasado fuera materia prima, ¿qué forma quiero darle a mi siguiente paso?
Desde lo aprendido
• Distinguir entre hechos y relatos internos suele aflojar el peso del pasado y abre opciones.
• Nombrar el aprendizaje (en una línea) de cada tropiezo convierte la memoria en recurso.
• Pequeños hábitos de presencia —respirar, observar, anotar— ayudan a que el recuerdo no gobierne el ahora.
• Cerrar ciclos con un gesto simple (agradecer, pedir perdón, soltar) deja espacio para lo que viene.
• Mirar patrones con curiosidad, no con juicio, facilita moldear nuevas respuestas.
Lecturas recomendadas
• El hombre en busca de sentido — Viktor Frankl
• Tus Zonas Erróneas — Wayne Dyer
• El Poder del Ahora — Eckhart Tolle
• Los Cuatro Acuerdos — Don Miguel Ruiz
Conclusión
El pasado no es una condena, es un taller. Cuando lo tratamos como materia para esculpir, lo que viene encuentra forma en nuestras elecciones presentes. Ahí ocurre el verdadero desarrollo.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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