Antonio David Martinez Vessi Es absurdo pelear contra tu realidad, un buen comienzo sería aceptarla

Es absurdo pelear contra tu realidad, un buen comienzo sería aceptarla

Publicado el 19 septiembre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

En la vida hay situaciones que no salen como esperábamos: una riña con alguien querido, un objetivo que no se alcanzó o un rasgo propio que cuesta aceptar. Ahí suele nacer una lucha interna: a ratos nos castigamos, a ratos nos contamos historias para no mirar de frente. Esa pelea rara vez mejora algo. Aceptar no es rendirse; es decir con honestidad “esto es lo que hay” para elegir el siguiente paso con menos ruido.

Eckhart Tolle hablaría de presencia: cuando dejamos de discutir con el “debería ser”, aparece el ahora y con él una opción concreta. Wayne Dyer recuerda que la libertad empieza cuando asumimos responsabilidad por nuestra mirada; desde ahí cambia el tono de nuestras decisiones. Daniel Goleman muestra que, al aceptar, regulamos emoción y pensamos con más claridad. Con Don Miguel Ruiz, la “palabra impecable” y no suponer facilitan conversaciones simples y verdaderas con nosotros y con otros.

Tres escenas cotidianas lo ilustran. Si hubo conflicto con alguien cercano, aceptar el hecho abre camino: “esto ocurrió, me dolió, y deseo repararlo”; entonces se puede pedir una conversación sin atacar, describiendo hechos y emociones. Si un objetivo no se cumplió, aceptar el atraso permite renegociar a tiempo, ajustar alcance y pedir ayuda específica. Si un aspecto físico incomoda, aceptar lo real cambia el foco del juicio al cuidado: elegir hábitos amables, ropa que favorece, descanso que hace bien. En los tres casos, la aceptación ordena y la acción se vuelve posible.

Reflexión en preguntas


— ¿Qué hecho describiría hoy en una línea si dejara de discutir con él?
— ¿Qué cambia en mi ánimo cuando digo “esto es lo que hay, y desde aquí elijo…”?
— ¿Cuál sería el primer paso pequeño, concreto y verificable después de aceptar?

Desde lo aprendido


• Describir la realidad antes de explicarla baja la fricción interna.
• Aceptar es punto de partida, no condena: desde ahí se renegocia, se repara o se ajusta.
• Avisar a tiempo (cuando algo no avanza) une más que callar y llegar tarde.
• Diferenciar emoción de decisión evita sobrerreacciones y abre criterio.
• Pequeños ajustes sostenidos (límites, tiempos, cuidados) convierten la aceptación en progreso.

Lecturas recomendadas


• El Poder del Ahora — Eckhart Tolle
• Tus Zonas Erróneas — Wayne Dyer
• La Inteligencia Emocional — Daniel Goleman
• Los Cuatro Acuerdos — Don Miguel Ruiz

Conclusión


Aceptar la realidad no nos achica; nos ubica. Desde ese piso firme, el paso que sigue se vuelve claro y la energía deja de pelear para empezar a construir.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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