Ofenderse no es productivo; mejor dale vuelta a la página y continúa
Publicado el 20 septiembre, 2025 por
Antonio David Martínez Vessi
Ofenderse es humano, quedarse ahí desgasta. La ofensa puede ser una señal válida —un límite pisado, una expectativa rota—, pero si nos quedamos rumiando, la energía se va en el enojo y no en resolver. Darle vuelta a la página no es negar lo que pasó; es elegir qué hacer con eso para recuperar claridad y movimiento.
Los libros que nos acompañan apuntan a esa salida. Don Miguel Ruiz propone “no tomarnos nada personal” y cuidar la palabra para evitar suposiciones que inflaman el conflicto. Daniel Goleman explica cómo regular la emoción para que el impulso no decida por nosotros. Wayne Dyer recuerda que la responsabilidad es interior: elegimos la interpretación y la respuesta. En presencia —Eckhart Tolle— bajamos el volumen del ego herido y vemos el siguiente paso sensato.
Ejemplo cotidiano: recibimos un mensaje seco que sentimos desconsiderado. Opción A: horas de enojo y respuestas pasivo-agresivas. Opción B: respiramos, preguntamos con claridad y proponemos cómo seguir. Si hubo falta real, marcamos el límite y pedimos un acuerdo distinto; si fue un malentendido, lo soltamos y continuamos. No se trata de tragar ni de explotar: se trata de reparar o de soltar para no quedarnos atrapados.
Reflexión en preguntas
— ¿Qué parte de mi ofensa es un límite válido que puedo expresar con calma?
— ¿Qué interpretación estoy agregando que aumenta el enojo sin aportar solución?
— ¿Cuál es el siguiente paso útil: reparar, pedir claridad o soltar?
Desde lo aprendido
• Nombrar el hecho y la emoción (“cuando pasó X me sentí Y”) abre diálogo y baja defensas.
• Si necesito marcar límite, hacerlo pronto y con respeto evita acumular resentimiento.
• No suponer y pedir contexto previene ofensas imaginadas.
• Una pausa breve antes de responder (tres respiraciones) suele mejorar cualquier conversación.
• Si ya se resolvió, soltar y no volver al tema ahorra energía y fortalece el vínculo.
Lecturas recomendadas
• Los Cuatro Acuerdos — Don Miguel Ruiz
• La Inteligencia Emocional — Daniel Goleman
• Tus Zonas Erróneas — Wayne Dyer
• El Poder del Ahora — Eckhart Tolle
Conclusión
La ofensa avisa; el estancamiento lastima. Cuando elegimos reparar o soltar y seguimos adelante con claridad, la relación y el proyecto recuperan ritmo, y nuestra energía vuelve a lo que sí construye.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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