La vejez empieza cuando se acaban los sueños
Publicado el 28 septiembre, 2025 por
Antonio David Martínez Vessi
La vejez no llega con una fecha, entra cuando la ilusión se apaga. Podemos tener canas y seguir vivos por dentro si hay algo que nos convoque; o podemos ser jóvenes y sentirnos viejos cuando ya no imaginamos un “para qué”. Soñar no es fantasear sin suelo: es mantener encendida una dirección que nos despierta temprano y nos hace cuidar el día.
Viktor Frankl lo diría en clave de sentido: cuando encontramos un “para qué”, soportamos mejor los “cómos”. Wayne Dyer recuerda que la motivación real nace adentro, no de la aprobación externa; si el sueño es nuestro, la energía aparece. Y Daniel Goleman mostraría que la emoción bien encauzada —ilusión serena, no euforia— ordena la atención y la disciplina. No se trata de grandes gestas: a veces el sueño es sencillo y cercano, pero sostenido, y eso rejuvenece.
También ayuda estar presentes, como propone Eckhart Tolle. Los sueños pierden fuerza cuando se quedan en el futuro ideal; recuperan vida cuando se anclan al paso que sí podemos dar hoy: una llamada, un renglón, una caminata de diez minutos que prepara la caminata larga. Así, el tiempo deja de ser amenaza y vuelve a ser aliado.
Soñar con los pies en la tierra no nos evade de la realidad; la ilumina. Nos vuelve más amables, más curiosos, menos rígidos. Y esa actitud —más que los años— es lo que el cuerpo y las relaciones sienten como juventud.
Reflexión en preguntas
— ¿Qué sueño pequeño y auténtico me daría ganas de levantarme esta semana?
— ¿Qué parte de mi sueño puedo traducir hoy en un paso simple y verificable?
— ¿Qué creencia vieja (“ya no estoy para eso”) necesito revisar para abrir espacio a lo nuevo?
Desde lo aprendido
• Poner el sueño en una línea (claro y cercano) evita que se vuelva humo.
• Convertirlo en ritual breve diario sostiene la ilusión sin agotarnos.
• Compartir el sueño con alguien de confianza cuida la constancia y el ánimo.
• Registrar microavances (tres líneas al final del día) rejuvenece la motivación.
• Cuidar cuerpo y vínculos es parte del sueño: sin salud y comunidad, la ilusión se apaga.
Lecturas recomendadas
• El hombre en busca de sentido — Viktor Frankl
• Tus Zonas Erróneas — Wayne Dyer
• La Inteligencia Emocional — Daniel Goleman
• El Poder del Ahora — Eckhart Tolle
Conclusión
La edad del documento no define nuestra vitalidad. Cuando los sueños siguen respirando —aunque sean modestos—, el corazón se mantiene joven y el camino recupera brillo.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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