Antonio David Martinez Vessi Si tienes una razón el “Como” se resuelve más fácil

Si tienes una razón el “Como” se resuelve más fácil

Publicado el 10 octubre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

Cuando sabemos por qué hacemos algo, el camino deja de ser un laberinto. La razón ordena prioridades, filtra el ruido y nos devuelve foco. Con un propósito claro, cada obstáculo se convierte en una pregunta práctica: ¿qué pequeño ajuste nos acerca, hoy, a lo que importa?

Viktor Frankl observó que el sentido sostiene en la dificultad: cuando conectamos con un “para qué”, soportamos mejor la incertidumbre y encontramos alternativas que antes no veíamos (El hombre en busca de sentido). Stephen Covey propone llevar esta claridad al día a día: del círculo de la preocupación al de la influencia, poniendo primero lo importante (Los 7 Hábitos). Y Daniel Goleman recuerda que la autorregulación emocional —nombrar lo que sentimos, bajar intensidad— abre espacio para elegir con serenidad (La Inteligencia Emocional).

Con razón y regulación, el “cómo” se vuelve ingeniería práctica: dividir en pasos, probar, corregir. No es heroísmo; es constancia. A veces el plan nace completo; otras, aparece mientras caminamos. Lo esencial es sostener la dirección y aprender de cada iteración.

Lo que quiero decir con la frase es simple: si tienes claro para qué, no te detengas por no ver todo el mapa. Elige el siguiente paso posible y dátelo con calma. Cuando dudes, vuelve a tu razón, ajusta el método y sigue. Menos perfección, más avance con sentido.

Reflexión en preguntas


— ¿Cuál es mi “para qué” concreto en esto que quiero lograr y a quién beneficia?
— ¿Qué parte del “cómo” puedo hacer hoy en pequeño, aunque el plan no esté completo?
— ¿Qué emoción necesito regular para elegir con mayor claridad el siguiente paso?

Desde lo aprendido


• Escribamos en una línea nuestro “para qué” y colguémoslo donde lo veamos cada día.
• Traduzcamos la meta en un paso visible de 20–40 minutos y pongámosle fecha y hora.
• Anticipemos un obstáculo y diseñemos un “si pasa X, entonces haré Y” antes de empezar.
• Pidamos a alguien de confianza revisar un avance mínimo y darnos una sola mejora accionable.
• Cerremos el día registrando dos hechos que nos acercaron al propósito (no ideas: hechos).

Lecturas recomendadas


• El hombre en busca de sentido — Viktor Frankl
• Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva — Stephen R. Covey
• La Inteligencia Emocional — Daniel Goleman
• Tus Zonas Erróneas — Wayne Dyer

Conclusión


Cuando el “para qué” está vivo, el “cómo” se vuelve aprendizaje en movimiento. Con propósito claro, emociones reguladas y pasos pequeños, las soluciones aparecen y el avance se sostiene.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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