Antonio David Martinez Vessi

Si renuncias a lo que no necesitas dejas de estar preso

Publicado el 16 octubre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

Muchas prisiones no tienen barrotes: se parecen a la agenda llena, al closet saturado, a expectativas ajenas que cargamos por inercia. Cuando soltamos lo que no es esencial, vuelve el aire. No es pobreza; es claridad. Elegimos con más calma, escuchamos mejor y el día recupera ritmo.

Wayne Dyer advierte que el apego a la aprobación y a las cosas nos encadena a demandas que no terminan. Eckhart Tolle invita a regresar al presente: al dejar de identificarnos con lo que acumulamos —roles, objetos, etiquetas— aparece el espacio para ser. Y Viktor Frankl recuerda una libertad que nadie puede quitarnos: elegir la actitud y el sentido con que respondemos, incluso cuando no podemos cambiar lo de fuera.

Renunciar, entonces, no es rendirse: es filtrar. Decir no a lo accesorio para decir sí a lo que importa. Soltar la comparación que nos distrae, la compra que compensa, el compromiso que ya no tiene sentido. Menos peso, más presencia. Menos ruido, más obra.

Lo que quiero decir es simple: si hoy sueltas una pieza que no necesitas, afloja la cadena. Mira con honestidad tus cargas y pregúntate qué aporta y qué estorba. Agradece lo que sirvió y déjalo ir; elige un paso concreto —cancelar, delegar o terminar— y hazlo con calma. La libertad se construye así, decisión por decisión.

Reflexión en preguntas


— ¿Qué objeto, compromiso o expectativa puedo soltar hoy sin perder lo esencial?
— ¿Qué miedo me ata a eso que ya no necesito y qué ganaría al soltarlo?
— ¿Qué paso pequeño (cancelar, delegar, cerrar) puedo dar en las próximas 24 horas?

Desde lo aprendido


• Haz una lista de “no necesario” (10 minutos): un objeto, una obligación, una app y una expectativa; elige una para soltar hoy.
• Antes de decir “sí”, pausa de 60 segundos: ¿aporta a mi propósito o solo llena espacio?
• Usa una fórmula de no amable: “Gracias por pensar en mí; esta vez no podré. Propongo X/fecha Y”.
• Regla práctica: si entra algo, sale algo (en casa, agenda o proyectos).
• Cierra el día anotando el peso que soltaste y en qué libertad concreta se convirtió (tiempo, dinero, paz).

Lecturas recomendadas


• Tus Zonas Erróneas — Wayne Dyer
• El Poder del Ahora — Eckhart Tolle
• El hombre en busca de sentido — Viktor Frankl
• Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva — Stephen R. Covey

Conclusión


Soltar lo innecesario no nos empobrece; nos devuelve el control. Cuando renunciamos a lo que no hace falta, dejamos de estar presos y abrimos espacio para lo que de verdad sostiene la vida. Paso a paso, la libertad se vuelve hábito.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

Ver todos los artículos de AD Mettā →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *