No se necesita correr para llegar
Publicado el 30 octubre, 2025 por
Antonio David Martínez Vessi
Vivimos tentados por la prisa: avanzar más, en menos tiempo, como si el valor estuviera en la velocidad y no en el rumbo. Pero lo que permanece suele nacer del paso estable, no del sprint. Cuando dejamos de perseguir todo a la vez y elegimos un trayecto breve pero claro, el día recupera oxígeno. La constancia sin espectáculo —eso que casi no se nota— es la que hace que, con el tiempo, realmente lleguemos.
Stephen Covey diría que lo importante necesita agenda, no urgencia: pequeños bloques que se repiten hasta volverse hábito. Eckhart Tolle nos recuerda que el único lugar donde algo sucede es el presente; correr mentalmente al futuro no construye nada aquí. Y Wayne Dyer apuntaría que la intención toma forma cuando la sostenemos: la dirección vale más que la velocidad. Con menos apuro y más atención, la vida avanza de forma más amable… y más cierta.
Llegar no es un golpe de suerte ni una carrera sin aire; es un pacto con el ritmo. A veces conviene ir más despacio para no tener que volver a empezar. Cuando el paso es propio, el cuerpo acompaña, la mente entiende y la paciencia deja de ser espera para convertirse en camino.
Reflexión en preguntas
— ¿Dónde estoy corriendo por ansiedad y no por claridad?
— ¿Qué sería un paso pequeño y repetible esta semana que me acerque de verdad?
— ¿Qué puedo soltar para avanzar con menos ruido y más presencia?
Desde lo aprendido
• Prioriza rumbo sobre velocidad: decide qué sí y qué no.
• Agenda bloques cortos y constantes; el hábito es el verdadero motor.
• Mide por trayectos semanales, no por días “perfectos”.
• Haz pausas conscientes: respirar también es avanzar.
• Revisa y ajusta: llegar es iterar, no apurarse.
Lecturas recomendadas
• Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva — Stephen R. Covey
• El poder del ahora — Eckhart Tolle
• Tus Zonas Erróneas — Wayne Dyer
• La inteligencia emocional — Daniel Goleman
Conclusión
No hay que correr para llegar; hay que sostener el paso. Cuando el ritmo es fiel al propósito, el camino se vuelve alcanzable y la llegada deja de ser un golpe de suerte para convertirse en consecuencia.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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