Antonio David Martinez Vessi

No es que falte felicidad, es que sobra sufrimiento

Publicado el 31 octubre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

A veces creemos que la felicidad es rara y escurridiza, cuando lo que abunda es ruido: expectativas, comparaciones, historias que contamos sobre lo que “debería” pasar. No es que la vida no tenga momentos luminosos; es que encima de lo que ocurre levantamos capas de interpretación que duelen más que el hecho mismo. Cuando aflojamos esas capas, aparecen huecos de paz que ya estaban ahí.

Eckhart Tolle diría que el presente suele ser más llevadero que la mente cuando se aferra a ayer o a mañana. Don Miguel Ruiz nos recuerda que buena parte del dolor extra nace de suponer e interpretar en automático. Wayne Dyer insistía en que no controlamos todo, pero sí la dirección de nuestra atención. Cuando movemos el foco del “¿por qué a mí?” al “¿qué sí puedo cuidar ahora?”, el sufrimiento añadido pierde combustible.

No buscamos negar el dolor legítimo; buscamos no amplificarlo. A veces la clave es práctica y silenciosa: respirar, nombrar lo que sentimos, pedir ayuda sin drama, soltar el perfeccionismo que envenena lo bueno. Al retirarle a la mente el megáfono, la alegría sencilla —esa que no grita— se vuelve audible.

Reflexión en preguntas


— ¿Qué historia estoy agregando hoy que me duele más que el hecho?
— ¿Qué puedo soltar (una expectativa, una comparación) para dejar espacio a lo que sí está bien?
— ¿Qué gesto pequeño me devuelve al presente cuando la mente se acelera?

Desde lo aprendido


• Nombrar sin adornos: “esto pasa y me siento así” baja la carga extra.
• Evitar suposiciones y pedir claridad reduce fricciones innecesarias.
• Dos anclas diarias: respiración lenta y atención al cuerpo (caminar, estirar).
• Agradecer algo concreto cada día entrena la mirada sin negar lo difícil.
• Pedir ayuda a tiempo: compartir el peso antes de que se vuelva muro.

Lecturas recomendadas


• El poder del ahora — Eckhart Tolle
• Los cuatro acuerdos — Don Miguel Ruiz
• Tus zonas erróneas — Wayne Dyer
• La inteligencia emocional — Daniel Goleman

Conclusión


La felicidad no siempre falta; a menudo la tapamos con capas de sufrimiento aprendido. Si quitamos lo que sobra, lo que queda —aunque sencillo— alcanza para habitar el día con más ligereza.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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