La paz no se pierde por lo que ocurre sino por no aceptar lo que ocurre
Publicado el 24 noviembre, 2025 por
Antonio David Martínez Vessi
Muchas veces creemos que la paz depende de que nada “malo” pase: que nadie nos contradiga, que las cosas salgan como planeamos, que el cuerpo no duela y que las personas actúen como esperamos. Pero la vida no firma ese contrato. Eckhart Tolle insiste en que el conflicto interior aparece cuando nos resistimos al momento presente, no cuando las cosas son difíciles. Lo que ocurre, ocurre; lo que nos quita la paz es la pelea interna contra eso que ya es una realidad. Nos decimos “esto no debería estar pasando” y en esa frase se va casi toda nuestra energía.
Wayne Dyer hablaba de la diferencia entre dolor y sufrimiento: el dolor es el hecho, el golpe, la pérdida, el cambio; el sufrimiento es la historia que añadimos encima cuando nos negamos a aceptar lo que ya sucedió. No se trata de aplaudir la injusticia ni de romantizar lo duro, sino de dejar de discutir con lo que ya está frente a nosotros. Cuando no aceptamos una situación, la mente se pone a viajar entre el pasado que no puede cambiar y el futuro que no controla; ahí la paz se rompe, no tanto por el evento, sino por la resistencia continua a lo que es.
Don Miguel Ruiz recuerda que vivimos llenos de “debería ser así” y “esto no es justo” que, si bien a veces muestran nuestro deseo de algo mejor, también nos encierran en una queja permanente. Aceptar no es rendirse, es reconocer el punto de partida real: “esto es lo que hay hoy”. Desde ahí podemos decidir qué hacer, qué límites poner, qué diálogo abrir, qué duelo atravesar. Sin aceptación, cualquier acción nace contaminada de rabia, negación o miedo; con aceptación, la misma acción se vuelve más limpia, más consciente, menos reactiva.
Tal vez la paz no sea un lugar sin problemas, sino una postura desde la cual mirar lo que pasa sin mentirnos. Cuando algo nos duele, podemos admitirlo sin agregarle historias que nos destruyan; cuando algo nos enoja, podemos reconocerlo sin quedarnos atrapados en él. La aceptación no borra el hecho, pero nos devuelve un centro interno desde el cual elegir. La frase nos recuerda que la verdadera fractura no está fuera, está en esa parte de nosotros que se niega a aceptar que la vida también incluye cambios, pérdidas y giros que no pedimos.
Reflexión en preguntas
- ¿Qué situación reciente te ha quitado la paz más por la resistencia interna que por el hecho en sí?
- ¿Qué te resulta más difícil aceptar: una decisión que tomaste, algo que alguien hizo o algo que simplemente la vida trajo sin consultarte?
- Si hoy pudieras decir “esto es lo que hay por ahora” sin justificar ni negar, ¿qué espacio nuevo se abriría para actuar de otra manera?
Desde lo aprendido
- La paz interior no depende de que todo esté perfecto, sino de dejar de discutir mentalmente con lo que ya está ocurriendo.
- Aceptar no significa aprobar ni resignarse; es ver con claridad para poder elegir el siguiente paso desde un lugar más sereno.
- Cuando bajamos la pelea interna, recuperamos energía para poner límites, buscar ayuda o tomar decisiones más sabias.
- Observar nuestros “esto no debería estar pasando” ayuda a detectar dónde estamos perdiendo paz por resistencia y no por el hecho en sí.
- Cada vez que elegimos aceptar una realidad difícil, entrenamos una confianza más profunda en que podemos atravesar lo que la vida nos presenta.
Lecturas recomendadas
- Eckhart Tolle – “El poder del ahora”
- Wayne Dyer – “Tus zonas erróneas”
- Don Miguel Ruiz – “Los cuatro acuerdos”
- Viktor Frankl – “El hombre en busca de sentido”
Conclusión
“La paz no se pierde por lo que ocurre sino por no aceptar lo que ocurre” nos invita a cambiar el foco: en lugar de pelear con los hechos, mirar qué hacemos nosotros con ellos por dentro. La vida seguirá trayendo momentos luminosos y otros más duros, pero nuestra paz dependerá menos del guion externo y más de la capacidad de decir: “esto es lo que es, y desde aquí decido cómo quiero responder”. En esa frase sencilla se esconde una de las formas más profundas de libertad interior.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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