Antonio David Martinez Vessi

No revises tus resultados sin antes haber revisado tus hábitos

Publicado el 26 noviembre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

A veces nos quedamos mirando los resultados como si fueran un veredicto definitivo sobre quiénes somos: las ventas del mes, la báscula, la cuenta bancaria, la calidad de nuestras relaciones. Vemos el número o la situación y nos preguntamos “¿qué hice mal?” sin detenernos primero en una pregunta más incómoda: “¿qué he venido repitiendo cada día?”. Stephen Covey nos recuerda que somos el resultado de lo que practicamos de forma constante, no de lo que intentamos una sola vez con entusiasmo, y ahí es donde esta frase nos invita a girar la mirada de la meta al camino.

Si observamos con honestidad, muchos de nuestros hábitos se instalaron en automático: horarios de sueño, forma de comer, manera de reaccionar cuando algo nos molesta, tiempo que dedicamos a aprender o simplemente a distraernos. Daniel Goleman habla de los “circuitos emocionales” que se refuerzan con la repetición: cuanto más repetimos una respuesta, más natural se vuelve. Por eso no basta con cambiar de objetivo; necesitamos revisar qué estamos practicando cada día que hace que cierto resultado se repita como patrón. No es culpa, es información valiosa.

Wayne Dyer insistía en que no podemos esperar una vida distinta sosteniendo los mismos pensamientos y las mismas pequeñas decisiones diarias. Revisar hábitos no significa atacarnos, sino mirarnos con curiosidad: ¿qué estoy haciendo cuando nadie me ve?, ¿qué acuerdos tengo conmigo mismo y cuántos de ellos realmente honro, como sugeriría Don Miguel Ruiz? A veces el problema no es que la meta esté mal planteada, sino que nuestros hábitos se quedaron diseñados para una versión anterior de nosotros. Y desde ahí, los resultados solo están mostrando una fotografía coherente con esos hábitos, no un castigo.

Cuando dejamos de obsesionarnos con los números y empezamos a escuchar lo que nuestros hábitos intentan decir, ocurre algo sutil: recuperamos poder. Ya no se trata de “soy un fracaso porque los resultados no llegan”, sino de “hay algo en mi rutina, en mis elecciones pequeñas, que todavía está alineado con el viejo guion”. Esa perspectiva nos permite ajustar desde lo cotidiano: el horario en que nos dormimos, la manera en que conversamos, cómo organizamos nuestro dinero, el tiempo que dejamos para el silencio interior. Así, los resultados dejan de ser un juicio y se convierten en un espejo que nos ayuda a refinar nuestros hábitos.

Reflexión en preguntas


• ¿Qué resultado de tu vida te incomoda hoy y qué hábitos cotidianos podrían estar sosteniéndolo, aunque sea de forma silenciosa?
• Si miraras solo tus hábitos de la última semana, sin juzgarlos, ¿qué historia contarían sobre tus verdaderas prioridades?
• ¿Qué hábito pequeño, pero constante, te acercaría más a la persona que dices querer ser dentro de algunos años?

Desde lo aprendido

• Podemos utilizar los resultados como un mapa, no como una condena: nos muestran qué clase de hábitos hemos reforzado en silencio.
• Es posible que algunos hábitos que antes nos ayudaban hoy se hayan quedado obsoletos y requieran una actualización más que una crítica.
• Revisar hábitos con honestidad, al estilo de los “acuerdos” de Don Miguel Ruiz, abre la puerta a decisiones más coherentes con lo que sentimos y pensamos hoy.
• Integrar la mirada de Covey sobre los hábitos y la de Goleman sobre las emociones nos ayuda a entender que cambiar resultados implica trabajar tanto en acciones como en estados internos.
• Cada pequeño ajuste sostenido —en cómo pensamos, reaccionamos o nos organizamos— tiene el potencial de modificar, con el tiempo, la calidad de los resultados que vemos.

Lecturas recomendadas

• Stephen R. Covey – “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”
• Daniel Goleman – “Inteligencia emocional”
• Don Miguel Ruiz – “Los cuatro acuerdos”
• Wayne Dyer – “Tus zonas erróneas”

Conclusión

Cuando dejamos de pelear con los resultados y empezamos a revisar con calma nuestros hábitos, algo se ordena por dentro. La frase “No revises tus resultados sin antes haber revisado tus hábitos” nos invita a pasar de la queja a la observación, y de la observación a pequeños cambios sostenidos. No se trata de culparnos por lo que hemos hecho hasta hoy, sino de reconocer que, del mismo modo en que un hábito nos trajo hasta aquí, otros hábitos, elegidos con más conciencia, pueden acompañarnos a una versión de nosotros donde los resultados ya no sorprenden: simplemente reflejan lo que practicamos cada día.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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