Crecer es aceptar entre lo que quieres y lo que puedes
Publicado el 13 diciembre, 2025 por
Antonio David Martínez Vessi
De niños nos dicen que podemos ser lo que queramos. Y algo de eso es verdad: tenemos más posibilidades de las que creemos. Pero llega un punto en la vida en el que descubrimos otra parte de la ecuación: no solo importa lo que queremos, también lo que realmente podemos hacer con lo que tenemos hoy. No como resignación, sino como madurez. Viktor Frankl hablaría de encontrar sentido en medio de los límites: quizá no puedo tener todas las opciones del mundo, pero sí puedo elegir cómo vivir las que tengo delante. Crecer es dejar de pelear con la fantasía de “la vida perfecta” y empezar a trabajar con la vida real.
Wayne Dyer insistía en que una parte del sufrimiento viene de confundir deseo con derecho automático: “quiero algo, luego la vida me lo debe”. Cuando eso no se cumple, sentimos que todo es injusto. Crecer es reconocer que hay cosas que deseo mucho, pero que hoy no están a mi alcance, y que eso no define mi valor. Daniel Goleman lo vería como inteligencia emocional aplicada a las expectativas: aprender a leer hasta dónde me da el cuerpo, el tiempo, el dinero, la salud… y ajustar el plan sin sentirme derrotado. No es renunciar al sueño, es pulirlo para que pueda respirar en la realidad.
Aceptar lo que puedes no significa quedarte chico, significa dejar de pelear con tus propias condiciones. Eckhart Tolle diría que el punto de partida siempre es el presente: este eres tú hoy, con esta energía, estas responsabilidades, estas heridas y estos talentos. A partir de ahí puedes crecer, no desde la comparación con otros ni desde el “ya debería estar en tal lugar”. A veces la verdadera grandeza no está en lograr todo lo que querías, sino en vivir con dignidad, paz y coherencia lo que sí te fue posible. Y en no perderte a ti mismo en el intento.
Con el tiempo, uno aprende a hacer un mejor trato con la vida: seguir deseando, seguir soñando, pero sin maltratarnos cada vez que la realidad marca un límite. Crecer es entender que no todos los caminos serán para nosotros, pero habrá algunos donde nuestra forma de ser encaje casi perfecto. Y ahí, entre lo que soñamos y lo que podemos, se abre un espacio de mucha honestidad: tal vez no logré todo lo que quería, pero lo que construí lo hice con verdad, dentro de mis posibilidades, y eso también tiene un valor enorme.
Reflexión en preguntas
• ¿En qué área de tu vida sientes más choque entre lo que quisieras y lo que realmente puedes hacer hoy?
• ¿Hay algún sueño que te sigue doliendo porque lo ves lejos, pero quizá lo que necesitas es ajustarlo más a tu realidad actual?
• Si fueras un poco más amable contigo al reconocer tus límites, ¿qué cambiaría en la forma en que te hablas y te juzgas?
Desde lo aprendido
• Crecer es aprender a hacer las paces entre deseo y posibilidad real.
• Aceptar límites no es rendirse, es dejar de pelear con la fantasía de control absoluto.
• La inteligencia emocional también implica ajustar expectativas sin tirar a la basura nuestros sueños.
• El presente es siempre el punto de partida: desde ahí se decide qué sí se puede mover hoy.
• El valor de una vida no se mide solo por metas alcanzadas, sino por la honestidad con la que se recorrieron los caminos disponibles.
Lecturas recomendadas
• Viktor Frankl – El hombre en busca de sentido
• Daniel Goleman – Inteligencia emocional
• Wayne Dyer – Tus zonas erróneas
• Eckhart Tolle – Una nueva tierra
Conclusión
“Crecer es aceptar entre lo que quieres y lo que puedes” nos invita a mirar de frente el cruce entre sueño y realidad, sin cinismo pero sin fantasías. Podemos seguir queriendo más, claro, pero sin usar esos deseos como látigo contra nosotros mismos. Cuando reconocemos con honestidad lo que hoy sí podemos, empezamos a construir desde ahí, paso a paso, en lugar de vivir frustrados por todo lo que todavía no llega. Y en ese punto, el crecimiento deja de ser una carrera hacia un ideal imposible y se convierte en un camino más sereno, más humano y mucho más auténtico.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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