antonio david martinez vessi

El deseo no envejece si lo actualizas a tu etapa

Publicado el 14 diciembre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

Con los años descubrimos algo curioso: el cuerpo cambia, los ritmos bajan, las responsabilidades crecen… pero por dentro seguimos deseando. El problema no es que el deseo envejezca, es que a veces nosotros lo dejamos atrapado en versiones que ya no nos corresponden. Queremos vivir como a los 20 teniendo 50, o soñamos como si no existieran hijos, deudas, salud, tiempos. Entonces sentimos que “ya se nos pasó la vida” o que “ya no se puede”. Viktor Frankl diría que el sentido no está en repetir lo que antes queríamos, sino en encontrar qué es posible y valioso ahora. El deseo sigue vivo, solo necesita que lo miremos desde la etapa que estamos viviendo, no desde la que ya se fue.

Wayne Dyer hablaba mucho de cambiar la forma en que miramos las cosas. Si vemos la edad solo como límite, el deseo se vuelve nostalgia: “hubiera hecho, hubiera intentado, hubiera sido”. Pero si la vemos como una nueva versión de nosotros, el deseo se ajusta: tal vez ya no vamos a correr un maratón, pero sí a caminar diario; quizá ya no montemos un gran negocio, pero sí un proyecto pequeño que nos dé sentido. Daniel Goleman, desde la inteligencia emocional, nos recordaría que aceptar nuestro momento de vida no es rendirse, es dejar de pelearnos con lo que ya cambió. Cuando el deseo se actualiza a nuestra etapa, deja de doler tanto y empieza a convertirse en motivación realista.

Eckhart Tolle insistiría en que solo podemos actuar desde el presente. No somos la persona de hace diez años ni la versión ideal que imaginamos para dentro de diez más; somos esta mezcla concreta de historia, cicatrices, aprendizajes y posibilidades actuales. El deseo no pide que seamos eternamente jóvenes, pide que seamos honestos: “¿qué sí quiero hoy, desde quien soy hoy?”. Y cuando respondemos esa pregunta con sinceridad, aparecen ganas nuevas: estudiar algo sencillo, retomar un hobby, cuidar mejor el cuerpo, reparar una relación, servir de otra manera. Todo eso también es deseo, aunque no tenga la espectacularidad de los sueños juveniles.

“El deseo no envejece si lo actualizas a tu etapa” es, en el fondo, una invitación a hacer las paces con el tiempo. No se trata de renunciar a soñar, sino de dejar de compararnos con versiones pasadas o imaginarias de nosotros mismos. Tal vez ya no podamos todo, pero todavía podemos mucho. Y mientras sigamos dispuestos a ajustar el sueño a la vida real, el deseo seguirá siendo una fuerza que nos mueve hacia adelante, en lugar de un recuerdo que solo nos deja mirando hacia atrás.

Reflexión en preguntas

• ¿Qué deseos sigues cargando hoy que pertenecen más a otra etapa de tu vida que a la que estás viviendo ahora?
• ¿En qué parte de tu historia te sigues midiendo con la persona que fuiste, en lugar de reconocer quién eres hoy y qué sí es posible desde ahí?
• Si actualizaras un solo deseo a tu etapa actual, ¿cómo cambiaría su forma para volverse más realista pero igual de significativo?

Desde lo aprendido

• El deseo no desaparece con la edad; se desajusta cuando lo medimos con etapas que ya no vivimos.
• Aceptar nuestra realidad actual no es resignación, es el punto de partida para desear con más lucidez.
• Actualizar los sueños a nuestra etapa puede transformar la nostalgia en motivación serena.
• El sentido de lo que queremos cambia con el tiempo, y está bien que así sea.
• Crecer también es permitir que nuestros deseos maduren con nosotros, en lugar de exigirnos seguir siendo quienes ya no somos.

Lecturas recomendadas

• Viktor Frankl – El hombre en busca de sentido
• Wayne Dyer – Tus zonas erróneas
• Daniel Goleman – Inteligencia emocional
• Eckhart Tolle – Una nueva tierra

Conclusión

“El deseo no envejece si lo actualizas a tu etapa” nos recuerda que todavía estamos a tiempo, pero no para vivir la vida de antes, sino para honrar la que tenemos hoy. Si dejamos de pelear con los años y empezamos a preguntarnos qué sí queremos y podemos desde esta versión nuestra, el deseo deja de ser un reproche y se vuelve compañero. Quizá el sueño cambie de forma, se haga más sencillo, más humano… pero seguirá siendo nuestro, y mientras haya algo que nos ilusione, la vida sigue teniendo mucho por ofrecer.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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