Se vale actualizar y cambiar nuestras creencias
Publicado el 24 diciembre, 2025 por
Antonio David Martínez Vessi
En muchas familias crecimos escuchando frases como “aquí siempre se ha hecho así” o “es lo que hay”. Sin darnos cuenta, fuimos heredando creencias sobre el dinero, el amor, el trabajo, Dios, la vida… y las dimos por ciertas solo porque venían de alguien a quien queríamos. Pero llega un punto en el camino donde algo ya no cuadra: la vida real nos confronta con experiencias distintas y empezamos a sentir una incomodidad silenciosa. Viktor Frankl diría que ahí se abre un espacio de libertad interior: podemos seguir viviendo con el mismo mapa de siempre o permitirnos preguntarnos si esas ideas siguen siendo verdad para nosotros. Se vale revisar. Se vale dudar. Se vale actualizarnos.
Wayne Dyer insistía en que muchos de nuestros límites no vienen de la realidad, sino de pensamientos viejos que seguimos alimentando. Creencias como “no merezco más”, “todos los hombres/mujeres son iguales”, “si descanso soy flojo”, “el dinero es malo” terminan dirigiendo decisiones, relaciones y oportunidades sin que nos demos cuenta. Cambiar una creencia no es traicionar a nadie; es reconocer que lo que quizá funcionó en otra época, con otras circunstancias, hoy nos queda chico. Así como actualizamos el celular o el sistema de la compu, también necesitamos actualizar la manera en que nos hablamos y lo que creemos posible para nosotros.
Don Miguel Ruiz hablaría de “desaprender” acuerdos que hicimos sin saber. Muchos de ellos fueron firmados cuando éramos niños: “si me equivoco, ya no me van a querer”, “tengo que ser el fuerte de todos”, “no se habla de ciertos temas”. Hoy, como adultos, podemos mirar esos acuerdos y decidir cuáles se quedan y cuáles ya no. Actualizar nuestras creencias no significa vivir sin valores; significa elegir conscientemente qué valores queremos que guíen nuestra vida, en lugar de seguir repitiendo por inercia lo que nos dijeron que era “lo correcto”. Ese proceso puede dar miedo, pero también trae mucha paz: por fin sentimos que lo que pensamos, lo que creemos y lo que vivimos se parece más a lo que somos de verdad.
“Se vale actualizar y cambiar nuestras creencias” es, en el fondo, un permiso. Un permiso para crecer, para cuestionar, para reconciliarnos con nuevas formas de ver la vida sin sentir culpa. No todo lo que heredamos está mal; hay tesoros que vale la pena conservar. Pero también hay ideas que ya cumplieron su función y necesitan soltarse para que podamos avanzar más ligeros. Cuando aceptamos que estamos en constante aprendizaje, que podemos cambiar de opinión sin perder nuestra esencia, empezamos a vivir con menos rigidez y más autenticidad. Y eso, a la larga, se nota en la forma en que nos tratamos a nosotros mismos y en la forma en que miramos a los demás.
Reflexión en preguntas
• ¿Qué creencia importante sobre ti mismo, los demás o la vida sientes que ya no encaja con lo que eres hoy?
• ¿De quién heredaste esa idea y qué emoción te surge cuando piensas en cuestionarla o cambiarla?
• Si te dieras permiso de actualizar una sola creencia este año, ¿cuál sería y cómo se vería esa nueva forma de pensar en la práctica?
Desde lo aprendido
• Muchas de nuestras creencias no son “verdades absolutas”, sino ideas heredadas de otras épocas y contextos.
• Cambiar de opinión no es debilidad ni traición; puede ser una señal de crecimiento y honestidad.
• Actualizar nuestras creencias abre espacio para nuevas posibilidades en el trabajo, en las relaciones y en la relación con nosotros mismos.
• Revisar lo que pensamos sobre el merecimiento, el éxito, el amor y el error puede aliviar culpas y miedos antiguos.
• Vivimos con más paz cuando lo que creemos está alineado con la experiencia real que vamos teniendo y no solo con lo que “se supone” que debe ser.
Lecturas recomendadas
• Don Miguel Ruiz – Los cuatro acuerdos
• Wayne Dyer – Tus zonas erróneas
• Viktor Frankl – El hombre en busca de sentido
• Eckhart Tolle – Una nueva tierra
Conclusión
“Se vale actualizar y cambiar nuestras creencias” nos invita a ver la mente como algo vivo, no como un archivo congelado. Podemos honrar de dónde venimos sin quedarnos atrapados en ideas que ya no nos ayudan. Cada vez que revisamos una creencia y la hacemos más justa, más amorosa y más realista, nos regalamos un poco más de libertad interior. Y tal vez ahí está uno de los cambios más profundos que podemos hacer: permitirnos pensar distinto para poder vivir distinto, sin dejar de ser nosotros, pero en una versión más consciente y más en paz.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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