antonio david martinez vessi

Hay actitudes que alejan más que los kilómetros

Publicado el 28 diciembre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

A veces pensamos que la distancia se mide solo en mapas: ciudades, países, horas de vuelo. Pero hay presencias que se sienten lejísimas aunque estén en la misma mesa. Personas que miran por encima del hombro, que hablan con tono de “yo sé, tú no”, que tratan diferente según el cargo, el apellido o el dinero. No hace falta que se vayan a otro país; su actitud ya puso una frontera. Daniel Goleman diría que ahí falla la inteligencia emocional: cuando el ego necesita sentirse “más” para existir, la cercanía se vuelve casi imposible. Podemos estar en el mismo cuarto, pero el corazón ya está muy lejos.

También están esas formas de rechazo disfrazadas de agenda llena: el “estoy ocupadísimo” permanente, dicho con cierto orgullo, cuando sabemos que no siempre es verdad. A veces significa “no quiero darte espacio”, aunque suene feo reconocerlo. Wayne Dyer hablaba de cómo el ego se protege con excusas elegantes para no involucrarse: “no tengo tiempo”, “no es mi área”, “no me toca”. La otra persona, mientras tanto, va sumando silencios y distancias. No se trata de estar disponibles para todo el mundo, pero cuando el “estoy ocupado” se vuelve costumbre ante los mismos, termina diciendo más de lo que parece: “no eres prioridad aquí”.

Viktor Frankl, desde otra esquina, recordaría que lo que más humaniza no es el lugar donde estamos, sino la actitud con la que nos relacionamos. Hay gente que vive lejos en kilómetros, pero cerca en detalles: manda un mensaje sincero, se interesa, escucha sin prisa cuando puede, hace sentir que uno cuenta. Y hay quien vive a dos cuadras, pero siempre trae un comentario hiriente, una crítica velada, un gesto de impaciencia. Esa forma de estar “cerca” a medias termina cansando. Poco a poco, sin hacer ruido, uno se va retirando emocionalmente mucho antes de que se note en las reuniones o en los chats.

“Hay actitudes que alejan más que los kilómetros” nos deja una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué tan cerca estamos realmente de quienes decimos querer? No se trata de vivir pegados ni de forzar convivencia; se trata de revisar si nuestras maneras de hablar, de responder, de mirar, acortan o alargan la distancia. A veces no podemos cambiar los kilómetros que nos separan de alguien, pero sí podemos cuidar la actitud que elegimos cuando por fin estamos frente a frente… o mensaje a mensaje.

Reflexión en preguntas

• ¿Has sentido alguna vez que alguien “te queda lejos” aunque lo veas seguido, solo por la forma en que te habla o te trata?
• ¿En qué momentos usas el “estoy ocupado” como escudo, más que como realidad, con personas que quizá merecerían una respuesta diferente?
• Si pensaras en tu forma de tratar a otros como un puente o como un muro, ¿qué has construido más últimamente?

Desde lo aprendido

• La distancia emocional muchas veces la marcan las actitudes, no los kilómetros.
• El sentirse “más” que los demás termina aislando, aunque se tenga razón en ciertos temas.
• Los “estoy ocupado” constantes pueden ser una forma disfrazada de rechazo o desinterés.
• Hay personas lejos en mapa pero cerca en gestos; y otras muy cerca físicamente, pero ausentes en lo esencial.
• Revisar cómo hablamos y cómo miramos a los demás puede acercarnos más que cualquier viaje.

Lecturas recomendadas

• Daniel Goleman – Inteligencia emocional
• Wayne Dyer – Tus zonas erróneas
• Viktor Frankl – El hombre en busca de sentido

Conclusión

“Hay actitudes que alejan más que los kilómetros” nos recuerda que la verdadera cercanía no depende solo de la geografía. La construyen la forma de responder, el tono con el que marcamos límites, la capacidad de mirar al otro sin sentirnos encima ni por debajo. Tal vez no podamos estar en todas partes ni con todos, pero sí podemos elegir que, cuando estemos, nuestra presencia no sea un muro disfrazado de formalidad, sino al menos un pequeño puente donde la otra persona sienta que, por un momento, no está tan lejos.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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