El miedo te hará creer que es peligroso dejar tu zona de confort
Publicado el 10 enero, 2026 por
Antonio David Martínez Vessi
El miedo es hábil para disfrazarse de prudencia. No llega diciendo “quédate donde estás para siempre”, llega con voces más razonables: “no es el momento”, “¿y si sale mal?”, “aguanta tantito más”, “la estabilidad es primero”. Y claro, la estabilidad es importante; nadie está invitando a brincar al vacío sin pensar. Pero Viktor Frankl recordaba que también nos podemos enfermar por quedarnos demasiado tiempo en una vida que ya no tiene sentido para nosotros. La zona de confort no siempre es cómoda, a veces solo es conocida: sabemos cómo se siente, cómo se sufre, cómo se aguanta. El miedo, entonces, nos hace creer que todo lo que está fuera de ese territorio es peligroso por definición, cuando muchas veces lo que realmente es peligroso es seguir apagándonos despacito donde estamos.
Wayne Dyer hablaba del famoso “pero” que usamos para frenar cualquier movimiento: “quiero estudiar, pero…”, “quisiera cambiar esto, pero…”, “me encantaría intentarlo, pero…”. Detrás de ese “pero” casi siempre está el miedo: al error, al ridículo, a perder tiempo o dinero, a defraudar a alguien. El miedo nos cuenta la película más dramática posible: si sales de tu zona conocida, vas a perderlo todo. No menciona otra versión igual de real: si nunca te mueves, podrías perderte a ti mismo. Daniel Goleman diría que el punto no es eliminar el miedo, sino aprender a leerlo. A veces nos está avisando de un riesgo real que hay que medir; otras veces solo está defendiendo costumbres que ya no nos hacen bien. Cuando no lo cuestionamos, el miedo se convierte en guardia de nuestra zona de confort y nos convence de que la reja es protección, aunque por dentro ya se sienta como jaula.
Eckhart Tolle insistiría en que el miedo vive más en la historia que contamos en la cabeza que en el momento presente. Cuando pensamos en salir de la zona de confort, rara vez imaginamos el primer paso concreto; imaginamos el desastre final. Cambiar de trabajo se vuelve “voy a terminar en la calle”, hablar con alguien se vuelve “voy a perder a todos”, tomar una decisión personal se vuelve “voy a arruinar mi vida”. Desde ahí, claro que quedarse donde estamos parece mucho más seguro. Sin embargo, si traemos al presente el tema y lo partimos en pasos pequeños, la película cambia: hacer una llamada, investigar una opción, pedir ayuda, estudiar algo nuevo, mover una pieza de la rutina. No es saltar del todo a la nada; es empezar a construir poco a poco una zona de vida que nos quede más honesta.
“El miedo te hará creer que es peligroso dejar tu zona de confort” no quiere decir que todas las incomodidades sean señales de que debemos salir corriendo, ni que la estabilidad sea un problema. Más bien nos invita a sospechar de esa voz interna que siempre, siempre, siempre responde “no” ante cualquier posibilidad de cambio. Si nuestra paz, nuestra salud o nuestra dignidad llevan tiempo pasando factura, quizá ya no sea tan peligroso movernos como seguir igual. Tal vez el verdadero riesgo no está en dar el siguiente paso, sino en apagar durante años las ganas de una vida más coherente con lo que somos. El miedo va a seguir hablando; la pregunta es si será el único que decide.
Reflexión en preguntas
• ¿En qué área de tu vida sientes que tu zona de confort ya no es tan cómoda, solo conocida?
• ¿Qué historias catastróficas te cuenta tu miedo cuando piensas en cambiar algo: trabajo, relación, ciudad, hábitos, forma de vivir?
• Si pensaras en un solo paso pequeño y concreto para salir un poco de esa zona de confort, ¿cuál sería y qué apoyo necesitarías para darlo?
Desde lo aprendido
• El miedo tiende a exagerar los riesgos de cambiar y a minimizar el costo de quedarnos igual.
• La zona de confort no siempre es sinónimo de bienestar; a veces es solo el lugar donde aprendimos a aguantar.
• No se trata de eliminar el miedo, sino de escucharlo, cuestionarlo y decidir conscientemente cuánto caso le haremos.
• Salir de la zona conocida no exige saltos heroicos: suele empezar con pasos pequeños, pero consistentes.
• El verdadero peligro puede estar en renunciar durante años a lo que nos hace sentido, solo por no incomodar al miedo.
Lecturas recomendadas
• Viktor Frankl – El hombre en busca de sentido
• Wayne Dyer – Tus zonas erróneas
• Daniel Goleman – Inteligencia emocional
• Eckhart Tolle – El poder del ahora
Conclusión
“El miedo te hará creer que es peligroso dejar tu zona de confort” es un recordatorio amable de que la voz del miedo no siempre es la voz de la verdad. Podemos agradecerle que nos avise de riesgos, pero también podemos decirle que no será el único que tenga voto. Tal vez hoy no estemos listos para un giro radical, pero sí para un movimiento pequeño que nos acerque a una vida más fiel a lo que somos. Con cada paso, la zona de confort se expande un poco, y lo que antes parecía terreno prohibido comienza a sentirse como un nuevo hogar que también podemos habitar.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
Ver todos los artículos de AD Mettā →