antonio david martinez vessi

La adversidad se enfrenta con fuerza y gratitud

Publicado el 15 enero, 2026 por

Antonio David Martínez Vessi

Cuando la adversidad llega, casi siempre lo primero que aparece es la resistencia: “¿por qué a mí?”, “no era el momento”, “esto no se vale”. Es humano. Nos sacan del plan, nos mueven la rutina, nos tocan donde duele. Pero con el tiempo vamos descubriendo que quedarnos solo en la queja nos debilita más que el problema en sí. La fuerza de la que hablo hoy no es la de “aguantar como si nada”, sino la de mirarnos de frente y decir: “esto me duele, pero no me va a definir”. Viktor Frankl, en medio de realidades mucho más duras que las nuestras, descubrió que siempre hay un espacio interior donde podemos decidir la actitud con la que respondemos. Esa pequeña libertad no borra la adversidad, pero cambia por completo cómo la atravesamos.

La gratitud, en estos momentos, parece fuera de lugar. ¿Cómo agradecer en medio de un diagnóstico, una pérdida, una crisis económica, un conflicto familiar? Daniel Goleman nos recuerda que la mente tiende a fijarse solo en lo que falta o salió mal, y eso puede hacer que todo lo demás desaparezca del mapa. La gratitud no es negar el golpe, es ampliar la mirada: reconocer que, aun en medio del caos, siguen existiendo manos que nos sostienen, aprendizajes que se revelan, pequeños descansos dentro del cansancio. Cuando traemos gratitud a la conversación interna, algo se equilibra: dejamos de ser solo víctimas de lo que pasa y empezamos a vernos como participantes activos en la forma de vivirlo.

Eckhart Tolle diría que buena parte del sufrimiento viene de pelearnos con lo que ya es. La adversidad tiene muchas formas, pero siempre llega al presente: está pasando hoy. La fuerza, entonces, también se expresa en aceptar la realidad tal como es, sin adornos ni dramatismos, para poder actuar mejor. A veces nuestro primer acto de valentía no es “resolver todo”, sino pedir ayuda, reconocer que solos no podemos, hacer una pausa antes de tomar decisiones desde el miedo. La gratitud entra ahí como un ancla: agradecer al cuerpo que sigue respondiendo, a la persona que nos escucha, al trabajo interno que ya hemos hecho y que hoy nos sostiene un poco más que antes. No se trata de sonreír a la fuerza, sino de no perder de vista que, aun en lo difícil, no todo está perdido.

“La adversidad se enfrenta con fuerza y gratitud” es, al final, una forma distinta de pararnos frente a lo que no escogimos. La fuerza nos permite decir “esto no me va a romper, me va a transformar”, y la gratitud nos recuerda que no todo es oscuridad, que incluso aquí hay algo que cuidar, algo que aprender, alguien a quien abrazar. No es un proceso bonito ni rápido; a veces se avanza a pasitos y otros días parece que retrocedemos. Pero cuando entrenamos el corazón para responder con firmeza y, al mismo tiempo, con agradecimiento por lo que permanece, la adversidad deja de ser solo castigo y se convierte, poco a poco, en un maestro exigente que también nos abre a una versión más profunda de nosotros mismos.

Reflexión en preguntas

• ¿Qué adversidad estás viviendo hoy que, si eres honesto, te ha dejado más en la queja que en la acción?
• ¿En medio de eso que te pesa, qué pequeñas cosas —personas, recursos, aprendizajes— siguen ahí y podrías mirar con gratitud?
• Si pensaras en un solo gesto de fuerza para esta semana (pedir ayuda, poner un límite, retomar un hábito), ¿cuál sería?

Desde lo aprendido

• La fuerza no es negar el dolor, sino decidir que no será lo único que defina nuestra historia.
• La gratitud no borra la adversidad, pero evita que se apodere del 100% de nuestra mirada.
• Aceptar la realidad tal como es nos da más poder para actuar que pelear todo el tiempo con lo que ya ocurrió.
• En tiempos difíciles, pedir ayuda también es una forma de valentía.
• Mirar la adversidad como posibilidad de transformación nos permite salir de ella un poco más conscientes de quiénes somos.

Lecturas recomendadas

• Viktor Frankl – El hombre en busca de sentido
• Daniel Goleman – Inteligencia emocional
• Eckhart Tolle – El poder del ahora
• Wayne Dyer – Tus zonas erróneas

Conclusión

“La adversidad se enfrenta con fuerza y gratitud” no quiere romantizar el sufrimiento ni decirnos que “todo pasa por algo” de manera simplista. Más bien nos propone otra postura: elegir, dentro de lo posible, cómo queremos atravesar lo que no pudimos evitar. La fuerza nos ayuda a sostenernos cuando sentimos que ya no podemos más; la gratitud nos impide olvidar que, aun en medio del dolor, seguimos teniendo motivos —aunque sean pequeños— para seguir adelante. Tal vez no podamos controlar el tamaño de la tormenta, pero sí podemos cuidar la forma en que plantamos los pies mientras pasa.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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