Antonio David Martinez Vessi

Confrontar resuelve cosas, evadir las empeora

Publicado el 23 noviembre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

En algún momento todos hemos intentado “ganar tiempo” evitando una conversación difícil, una decisión incómoda o una verdad que ya está tocando la puerta. Por fuera parece una estrategia de calma, pero por dentro se siente como un nudo que no se deshace. Wayne Dyer habla de cómo la evasión es una forma elegante de postergar el dolor, pero no de resolverlo; lo que no miramos se queda girando en la mente, imaginado una y otra vez, casi siempre en su peor versión. Confrontar, en cambio, no es pelear: es aceptar que ya hay algo que está ahí y merece ser atendido.

Daniel Goleman, al hablar de inteligencia emocional, muestra cómo evitar el conflicto solo lo empuja hacia formas más dañinas: silencios largos, comentarios pasivo-agresivos, tensiones acumuladas que terminan explotando por detalles mínimos. Cuando evadimos, el problema no solo permanece, sino que se contamina con suposiciones, resentimientos y miedos. En cambio, cuando nos atrevemos a poner el tema sobre la mesa, quizá tiemblen la voz o las manos, pero algo se ordena: dejamos de pelear en nuestra cabeza para empezar a dialogar en la realidad.

También nos evadimos por dentro: sentimientos que no queremos reconocer, heridas que minimizamos con frases como “no es para tanto” o “ya pasó”. Carlos Fraga suele recordar que lo que no se asume se repite; las lecciones que evitamos regresan disfrazadas de nuevas personas y situaciones. Confrontar, en este sentido, es un acto de honestidad con nosotros mismos: mirar el miedo, la rabia, la tristeza, sin disfrazarlos. No desaparecen de inmediato, pero dejan de crecer en la oscuridad.

Tal vez confrontar no garantice resultados perfectos ni finales de película, pero sí nos saca del lugar donde todo empeora: la evasión. Cuando damos este paso —con respeto, con límites sanos, con el mayor cuidado posible—, elegimos dejar de alimentar fantasmas para empezar a aclarar realidades. Y aunque no podamos controlar la respuesta del otro ni todas las circunstancias, al menos sabemos que fuimos coherentes con lo que sentimos y pensamos. Ahí empieza un tipo de paz diferente.

Reflexión en preguntas

  • ¿Qué situación has estado posponiendo, esperando “el momento perfecto”, y mientras tanto se ha ido complicando?
  • ¿Qué temes más al confrontar: la reacción del otro, la incomodidad del momento o lo que podrías descubrir de ti mismo?
  • Si imaginaras esa conversación o decisión ya atravesada, ¿qué alivio o claridad crees que podría aparecer después?

Desde lo aprendido

  • Podemos notar en qué temas tendemos a evadir: dinero, salud, relaciones, trabajo, emociones, y preguntarnos qué hay detrás de esa fuga.
  • Es posible preparar una confrontación con calma: elegir el momento, cuidar el tono, aclarar primero qué queremos expresar y qué necesitamos.
  • Nombrar lo que sentimos con honestidad (“me dolió”, “me dio miedo”, “me confundí”) abre más puertas que acusar o señalar.
  • A veces confrontar no repara la relación externa, pero sí repara algo dentro de nosotros: recuperamos dignidad, voz y claridad.
  • Cada vez que enfrentamos algo que solíamos evitar, entrenamos una confianza distinta en nuestra capacidad de sostener lo difícil.

Lecturas recomendadas

  • Wayne Dyer – Tus zonas erróneas
  • Daniel Goleman – Inteligencia emocional
  • Carlos Fraga – El abandono al deseo
  • Don Miguel Ruiz – Los cuatro acuerdos

Conclusión


“Confrontar resuelve cosas, evadir las empeora” nos recuerda que el silencio no siempre es paz, a veces es solo un problema en pausa. Al atrevernos a mirar de frente lo que duele o incomoda, dejamos de vivir a la defensiva y empezamos a vivir con más verdad. Quizá no podamos evitar todas las heridas, pero sí podemos evitar que crezcan en la sombra de lo que nunca nos atrevimos a decir, decidir o sentir.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

Ver todos los artículos de AD Mettā →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *