Antonio David Martinez Vessi Cuando el esfuerzo siempre es de un lado el resultado siempre es cero

Cuando el esfuerzo siempre es de un lado el resultado siempre es cero “8×0=0, 128×0=0”

Publicado el 2 septiembre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

Cuando una sola parte empuja, la realidad se comporta como la matemática: todo esfuerzo multiplicado por cero sigue dando cero. Pasa en equipos, relaciones, proyectos y hasta en hábitos personales: si una variable esencial está ausente —compromiso, claridad, presencia—, la energía del otro no alcanza para crear resultado. Podemos subir el “8” a “128”, pero si del otro lado hay “0”, el producto no cambia.

Los libros que nos acompañan ayudan a mirarlo sin dramatismo. Wayne Dyer nos recuerda que la responsabilidad es interior: elegimos dónde poner energía y hasta cuándo sostenerla. Daniel Goleman muestra cómo la cooperación emocional multiplica el desempeño; sin corresponsabilidad, la motivación se erosiona. Stephen Covey distingue dependencia, independencia e interdependencia: los resultados más altos nacen de acuerdos explícitos y beneficios compartidos. Y con Don Miguel Ruiz, evitamos suposiciones y pedimos con claridad; “hacer lo máximo posible” no significa rescatar al otro ni convertirnos en su motor.

Cuando tratamos los vínculos como sistemas, vemos mejor qué falta: quizá roles confusos, tal vez expectativas no dichas, o un límite que nunca se marcó. La ecuación cambia cuando aparecen acuerdos simples, métricas visibles y pequeñas responsabilidades repartidas. Dos esfuerzos modestos que se multiplican superan a un gran esfuerzo que se pierde contra el cero.

A veces la madurez es reconocer que empujamos solos: renegociar, invitar a la corresponsabilidad o soltar. No es desamor; es respeto por la energía y por el proceso. Cuando cada parte toma su 1% diario y lo sostiene, el producto deja de ser 0 y empieza a ser historia compartida.

Reflexión en preguntas


— ¿En qué proyecto estoy multiplicando contra cero y qué variable concreta falta (rol, tiempo, respuesta, acuerdo)?
— ¿Qué petición clara no he hecho por suponer que “se entiende”?
— Si hoy repartimos responsabilidades en pasos pequeños, ¿cómo se vería el primer acuerdo verificable?

Desde lo aprendido


• Acordar responsabilidades visibles (quién, qué, para cuándo) convierte la expectativa en sistema.
• Revisar si el reto es de capacidad, de claridad o de voluntad evita empujar en la dirección equivocada.
• Poner límites amables a la sobrecarga protege el entusiasmo y la relación.
• Medir avances sencillos (entregables, tiempos, retro) mantiene la ecuación lejos del cero.
• Practicar “no suponer” y “ser impecables con la palabra” reduce fricción y multiplica la cooperación.

Lecturas recomendadas


• Tus Zonas Erróneas — Wayne Dyer
• La Inteligencia Emocional — Daniel Goleman
• Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva — Stephen Covey
• Los Cuatro Acuerdos — Don Miguel Ruiz

Conclusión


La constancia importa, pero la reciprocidad la vuelve efectiva. Cuando el esfuerzo deja de ser unilateral y se vuelve acuerdo vivo, la matemática del cero cede y los resultados empiezan a multiplicarse.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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