El pasado aceptado te fortalece, de lo contrario te debilita
Publicado el 11 agosto, 2025 por
Antonio David Martínez Vessi
Todos tenemos un pasado. Momentos que nos enorgullecen, otros que preferiríamos borrar y algunos que todavía duelen. El problema no está en lo que ocurrió, sino en cómo nos relacionamos con ello hoy. El pasado que aceptamos se convierte en raíz firme; el que rechazamos se vuelve peso que frena cada paso.
Aceptar no significa aprobar lo que sucedió ni justificar errores, sino reconocer que forma parte de nuestra historia y que ya no puede cambiarse. Cuando nos resistimos, invertimos energía en pelear contra algo inamovible. Cuando lo abrazamos, esa misma energía se libera para construir el presente y proyectar el futuro.
Wayne Dyer, en Tus Zonas Erróneas, explica que la culpa y el resentimiento son como anclas emocionales: nos mantienen atados a un punto que ya no existe. Don Miguel Ruiz, en Los Cuatro Acuerdos, propone no tomar nada como algo personal, incluso aquello que ya pasó, porque de lo contrario seguimos reaccionando como si aún estuviera ocurriendo. José Silva, en El Método Silva de Control Mental, sugiere que la visualización puede ayudarnos a reinterpretar esos recuerdos, dándoles un nuevo significado que nos impulse en lugar de limitarnos.
Cuando aceptamos el pasado, lo transformamos en maestra y no en carcelera. Desde ahí, cada experiencia se vuelve parte de un sistema interno que nos fortalece y nos prepara para los retos que vienen.
Reflexión en preguntas
- ¿Qué parte de tu pasado sigues cargando como un peso en lugar de usarla como aprendizaje?
- ¿Te relacionas con lo que viviste desde la gratitud o desde el rencor?
- Si pudieras darle un nuevo significado a ese momento, ¿cuál sería?
Consejos prácticos desde el aprendizaje
- Haz una lista de los eventos del pasado que todavía te duelen y escribe lo que aprendiste de cada uno.
- Practica la visualización de José Silva: imagina ese recuerdo como si lo vieras en una pantalla y cámbiale el final por uno que te fortalezca.
- Habla de tu historia sin esconderla ni exagerarla; contarla con calma es señal de que ya no te controla.
- Recuerda que el pasado es referencia, no destino.
Lecturas recomendadas
- Tus Zonas Erróneas – Wayne Dyer
- Los Cuatro Acuerdos – Don Miguel Ruiz
- El Método Silva de Control Mental – José Silva
- La Inteligencia Emocional – Daniel Goleman
Conclusión:
No podemos cambiar lo que fue, pero sí podemos decidir qué lugar ocupa en nuestra vida. El pasado aceptado se convierte en fuerza; el no resuelto nos drena. Y quizás, la verdadera libertad comienza el día que dejamos de huir de nuestra propia historia.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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