antonio david martinez vessi

El que no tolere tu brillo que se ponga lentes 😎

Publicado el 20 enero, 2026 por

Antonio David Martínez Vessi

Con los años uno descubre que no todo mundo está listo para vernos crecer. Cuando empezamos a brillar —no desde el ego, sino desde la coherencia— aparecen miradas incómodas, silencios raros y comentarios disfrazados de preocupación. No porque estemos haciendo algo mal, sino porque nuestro avance confronta historias que otros aún no han querido revisar. A veces ese brillo no es espectacular; es simplemente paz, claridad o la decisión de vivir con más honestidad. Y eso, aunque parezca extraño, puede incomodar.

Viktor Frankl hablaba de la responsabilidad de vivir de acuerdo con el propio sentido, aun cuando eso implique no encajar. Wayne Dyer recordaba que la desaprobación ajena suele doler menos cuando dejamos de pedir permiso para ser quienes somos. No todo el mundo celebra nuestra luz; algunos preferirían que siguiéramos apagados para no cuestionar su propia sombra. En esos momentos, brillar no es presumir, es sostener con calma lo que hemos construido por dentro.

Don Miguel Ruiz nos invita a no tomarnos nada personal, y esa enseñanza se vuelve clave cuando el brillo genera resistencia. No todo gesto incómodo habla de nosotros; muchas veces habla de lo que el otro no ha podido trabajar. Eckhart Tolle diría que el problema no es la luz, sino el apego a identidades que se sienten amenazadas cuando alguien más vive con mayor presencia. Brillar no es competir; es simplemente ser fiel a uno mismo.

“El que no tolere tu brillo que se ponga lentes 😎” no es una frase arrogante, es un recordatorio práctico. No estamos aquí para atenuarnos y hacer sentir cómodos a todos. Brillar no significa gritar ni imponerse; a veces es tan sencillo como no traicionarse. Quien quiera acompañar, que acompañe; quien no, también está bien. La vida se vuelve más ligera cuando dejamos de pedir disculpas por la luz que, con trabajo y conciencia, hemos aprendido a sostener.

Reflexión en preguntas

  • ¿En qué momentos has reducido tu luz para no incomodar a otros?
  • ¿Qué parte de tu crecimiento ha generado más resistencia alrededor?
  • ¿Cómo se sentiría brillar sin explicarte ni justificarte?

Desde lo aprendido

  • Brillar no es presumir, es vivir con coherencia.
  • No toda incomodidad ajena es responsabilidad nuestra.
  • Apagarnos para encajar suele costarnos paz.
  • Quien se siente amenazado por la luz, aún no ha hecho las paces con su sombra.
  • Sostener tu brillo también es una forma de respeto propio.

Lecturas recomendadas

  • Viktor Frankl – El hombre en busca de sentido
  • Wayne Dyer – Tus zonas erróneas
  • Don Miguel Ruiz – Los cuatro acuerdos
  • Eckhart Tolle – El poder del ahora

Conclusión

Brillar no es un acto de rebeldía ni una búsqueda de atención; es el resultado natural de vivir alineados con lo que somos. No todos sabrán mirar esa luz sin incomodarse, y está bien. No estamos obligados a atenuarnos para encajar en espacios que ya no nos representan. Quien no tolere tu brillo, que se ponga lentes 😎; tú sigue caminando con la serenidad de quien sabe que no está haciendo daño, solo está siendo fiel a sí mismo.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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