Enfócate en lo que dependa de ti
Publicado el 4 diciembre, 2025 por
Antonio David Martínez Vessi
La mente es experta en gastar energía donde menos control tenemos: lo que otros piensan, cómo reaccionan, si nos reconocen, si cumplen lo que prometen, si el mundo “se compone”. Cuando Antonio dice “Enfócate en lo que dependa de ti”, nos está recordando una frontera muy sencilla pero muy olvidada: hay cosas que podemos influir y cosas que simplemente no. Stephen Covey hablaba del “círculo de influencia” y el “círculo de preocupación”; cuando vivimos más en el segundo que en el primero, lo que crece no es nuestra capacidad, es nuestra ansiedad.
En la práctica, enfocarnos en lo que depende de nosotros no significa volvernos indiferentes, sino elegir mejor dónde invertimos fuerza mental y emocional. Depende de nosotros preparar una conversación, pero no depende de nosotros controlar todas las reacciones. Depende de nosotros organizarnos mejor con el tiempo y el dinero; no depende de nosotros que la economía global se comporte como quisiéramos. Wayne Dyer diría que la verdadera libertad comienza cuando dejamos de pelear con lo que no podemos cambiar y empezamos a responsabilizarnos de lo que sí: nuestros hábitos, nuestras respuestas, nuestros límites, nuestras decisiones diarias.
Daniel Goleman, desde la inteligencia emocional, recuerda que el foco es un recurso limitado: donde ponemos atención, crece. Si la mayor parte del día la atención está en injusticias, chismes, comparaciones o escenarios que no controlamos, nos quedamos sin batería interna para lo que sí podríamos mover. En cambio, cuando volvemos al eje de “¿qué SÍ puedo hacer yo aquí?”, algo se ordena: tal vez no puedo resolver todo el problema, pero sí puedo dar un paso concreto, hablar con alguien, aprender algo nuevo, pedir ayuda o retirarme de un lugar que me hace daño. No es resignación, es estrategia.
“Enfócate en lo que dependa de ti” es, al final, una frase que nos devuelve poder. No el poder grandioso de cambiar el mundo entero con una sola acción, sino el poder silencioso de elegir mejor qué pensamos, qué decimos, qué hacemos hoy. Y desde ahí, curiosamente, solemos influir más en los demás que cuando intentamos controlarlos. Porque una persona dedicada a ordenar su parte contagia, inspira y marca límites claros; una persona que intenta controlar todo lo externo solo se desgasta y termina perdiéndose a sí misma.
Reflexión en preguntas
• ¿En qué tema de tu vida sientes hoy más frustración por algo que, en realidad, no depende completamente de ti?
• Si separarás ese problema en dos columnas —“lo que sí depende de mí” y “lo que no”—, ¿qué aparecería en cada una?
• ¿Qué acción pequeña pero concreta podrías hacer hoy que esté 100% en tus manos y te acerque un poco al cambio que deseas?
Desde lo aprendido
• Poner foco en lo que no controlamos alimenta la ansiedad y la sensación de impotencia.
• Concentrarnos en lo que sí depende de nosotros nos devuelve claridad, energía y dirección.
• No es desentenderse del mundo, es dejar de pelear con lo incontrolable para poder actuar donde sí tenemos fuerza.
• Cada vez que elegimos una acción concreta (aunque sea pequeña) en lugar de una queja, reforzamos nuestra sensación de agencia.
• La serenidad no viene de que todo afuera se acomode, sino de saber que estamos haciendo nuestra parte con honestidad.
Lecturas recomendadas
• Stephen R. Covey – “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”
• Wayne Dyer – “Tus zonas erróneas”
• Daniel Goleman – “Inteligencia emocional”
Conclusión
“Enfócate en lo que dependa de ti” es como un filtro para la mente: separa lo que podemos tocar de lo que solo podemos aceptar. No resuelve todos los problemas, pero cambia desde dónde los enfrentamos. Cuando dejamos de gastar vida intentando controlar lo incontrolable y nos dedicamos a ordenar nuestra parte, empezamos a sentir menos ruido y más dirección. Y, paradójicamente, con esa serenidad solemos lograr más que cuando queríamos abarcarlo todo.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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