Ir contra la corriente no siempre es rebeldía
Publicado el 18 enero, 2026 por
Antonio David Martínez Vessi
Durante mucho tiempo se nos ha hecho creer que ir contra la corriente es un acto de rebeldía, casi una declaración de guerra al mundo. Pero con los años uno empieza a notar que no siempre es así. A veces no se trata de llevar la contraria, ni de demostrar nada, sino simplemente de escucharse. Elegir distinto puede nacer de la calma, no del enojo; de la claridad, no de la confrontación. Hay decisiones que parecen ir en sentido opuesto solo porque no encajan con lo que la mayoría espera, no porque busquen provocar.
Viktor Frankl hablaba de la responsabilidad personal como la capacidad de responder desde el propio sentido, incluso cuando eso implica caminar solo. No todo el que sigue su propio camino lo hace por rebeldía; muchos lo hacen por coherencia interna. Wayne Dyer también insistía en que vivir para agradar o cumplir expectativas ajenas termina alejándonos de nosotros mismos. En ese punto, ir contra la corriente no es una postura ideológica, sino una forma de cuidado personal.
Don Miguel Ruiz nos recuerda cuánto pesa el juicio externo cuando no hemos hecho acuerdos claros con nosotros mismos. A veces seguimos la corriente por miedo a decepcionar, a quedarnos fuera o a ser malinterpretados. Eckhart Tolle diría que muchas de esas decisiones no nacen del presente, sino del ruido mental y del temor a no encajar. Cuando actuamos desde la conciencia, algunas elecciones se ven distintas, incluso incómodas para otros, aunque para nosotros resulten profundamente honestas.
“Ir contra la corriente no siempre es rebeldía” puede ser, en realidad, un acto silencioso de madurez. No implica levantar la voz ni señalar errores ajenos, sino sostener con tranquilidad lo que sentimos correcto para nuestra vida. Con el tiempo, uno aprende que no todas las batallas valen la pena y que no todos los caminos deben recorrerse en grupo. A veces avanzar distinto no es romper con nadie, sino finalmente empezar a ser fiel a uno mismo.
Reflexión en preguntas
- ¿En qué áreas de tu vida sigues la corriente más por costumbre que por convicción?
- ¿Qué decisiones has postergado por miedo a no encajar o a ser juzgado?
- ¿Cómo se sentiría elegir desde la calma y no desde la expectativa externa?
Desde lo aprendido
- No toda diferencia es confrontación; muchas veces es coherencia personal.
- Seguirse a uno mismo puede verse extraño desde fuera, pero traer paz por dentro.
- Ir contra la corriente no exige ruido, exige claridad.
- Elegir distinto no siempre separa; a veces ordena.
- La madurez se nota cuando dejamos de explicar cada decisión.
Lecturas recomendadas
- Viktor Frankl – El hombre en busca de sentido
- Wayne Dyer – Tus zonas erróneas
- Don Miguel Ruiz – Los cuatro acuerdos
- Eckhart Tolle – El poder del ahora
Conclusión
Ir contra la corriente no siempre nace del deseo de oponerse, sino de la necesidad de ser honestos con lo que somos. Con el tiempo entendemos que no todo camino debe validarse afuera y que no toda elección necesita aplauso. A veces basta con sentir que lo que hacemos está alineado con nuestra propia conciencia. En ese silencio, lejos de la rebeldía, suele aparecer una forma más tranquila y firme de libertad.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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