La calma no proviene de afuera
Publicado el 3 diciembre, 2025 por
Antonio David Martínez Vessi
Pasamos buena parte de la vida esperando que algo externamente se acomode para por fin sentir paz: que mejore el trabajo, que cambie una persona, que llegue más dinero, que el cuerpo deje de doler, que el mundo “se tranquilice”. Pero la frase “La calma no proviene de afuera” nos recuerda que, si atamos nuestra tranquilidad a lo que no controlamos, vamos a vivir en permanente espera. Wayne Dyer decía que no vemos el mundo como es, sino como somos por dentro; si llevamos ruido interno, incluso los días tranquilos nos parecen amenazantes, y si adentro hay cierta serenidad, podemos atravesar el caos con otra mirada.
Eckhart Tolle insiste en que la mente tiende a proyectarnos al pasado o al futuro, justo para robarnos la calma del presente. Cuando dejamos que todo dependa de “cuando esto pase” o “cuando aquello llegue”, le regalamos el mando a las circunstancias. Daniel Goleman, desde la inteligencia emocional, diría que la calma no es ausencia de problemas, sino capacidad de regular lo que sentimos frente a ellos: notar el enojo, la angustia o el miedo, sin dejarnos arrastrar por completo. Es un trabajo silencioso, que nadie aplaude, pero transforma la forma en que vivimos los mismos escenarios de siempre.
La frase no niega que lo de afuera influya; claro que un ambiente hostil pesa, una relación tóxica cansa, una crisis económica preocupa. Pero también nos recuerda que buscar calma solo cambiando lo externo es como intentar ordenar un cuarto moviendo el desorden de un lugar a otro. Don Miguel Ruiz hablaría de ir soltando interpretaciones y cuentos que alimentan el sufrimiento: suposiciones, tomarnos todo personal, exigir que los demás sean exactamente como queremos. Cuando cuestionamos eso, empieza a aparecer un espacio interno donde podemos respirar distinto, aun si afuera nadie se ha dado cuenta.
La calma interior se construye con prácticas pequeñas: aprender a hacer pausas antes de responder, respirar hondo cuando sentimos que algo nos rebasa, elegir mejor qué consumimos (noticias, redes, conversaciones), darnos ratos de silencio, pedir ayuda cuando hace falta. No es magia ni iluminación instantánea, es decisión reiterada. “La calma no proviene de afuera” no es un regaño que dice “todo depende de ti”, sino un recordatorio de que hay un lugar dentro que no pueden ocupar ni las malas noticias ni las opiniones ajenas. Y ese lugar, si lo cuidamos, puede sostenernos incluso cuando la vida se mueve fuerte.
Reflexión en preguntas
• ¿De qué cosa externa has estado esperando tu calma: dinero, pareja, reconocimiento, salud perfecta, aprobación?
• ¿Qué pensamientos se repiten en tu mente cuando pierdes la calma y cuánto de ellos son hechos y cuánto son interpretaciones?
• ¿Qué gesto sencillo podrías incorporar hoy (pausas, respiración, silencio, límite sano) para empezar a construir más calma desde dentro?
Desde lo aprendido
• Si nuestra paz depende totalmente de lo externo, viviremos en montaña rusa emocional.
• La calma interior no elimina los problemas, pero cambia desde dónde los enfrentamos.
• Cuestionar pensamientos automáticos y creencias heredadas reduce mucho del ruido que sentimos.
• Pequeñas prácticas constantes (respirar, hacer pausas, elegir mejor lo que consumimos) fortalecen ese centro interno.
• Reconocer que la calma nace dentro nos devuelve poder: no controlamos el mundo, pero sí cómo nos relacionamos con él.
Lecturas recomendadas
• Eckhart Tolle – “El poder del ahora”
• Daniel Goleman – “Inteligencia emocional”
• Wayne Dyer – “Tus zonas erróneas”
• Don Miguel Ruiz – “Los cuatro acuerdos”
Conclusión
“La calma no proviene de afuera” es una invitación a dejar de negociar nuestra paz con todo lo que se mueve alrededor. No significa aislarnos ni dejar de actuar, sino aprender a construir, dentro de nosotros, un lugar más estable desde donde mirar la vida. Cuando ese centro se fortalece, lo externo deja de ser dueño absoluto de nuestro estado interno y empezamos a vivir con la sensación de que, pase lo que pase, siempre tendremos al menos un espacio propio donde respirar distinto.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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