Antonio David Martinez Vessi

La disciplina pesa gramos y el arrepentimiento pesa toneladas

Publicado el 25 noviembre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

Cuando hablamos de disciplina casi siempre pensamos en esfuerzo, sacrificio, incomodidad. Es normal: levantarnos más temprano, cuidar lo que comemos, estudiar un poco más, ahorrar cuando dan ganas de gastar… todo eso parece pesado en el momento. Sin embargo, si miramos con calma, ese “peso” son solo gramos diarios. Wayne Dyer hablaba de la responsabilidad personal como una serie de decisiones pequeñas, tomadas una y otra vez, que al final nos regalan libertad. Lo que hoy sentimos como molestia suele ser, en realidad, el costo ligero de vivir alineados con lo que decimos que queremos.

El arrepentimiento, en cambio, casi nunca llega en gramos. Llega acumulado: años de no cuidar el cuerpo, de postergar sueños, de dejar conversaciones importantes para “después”, de conformarnos con lo conocido por miedo a lo nuevo. Don Miguel Ruiz nos recuerda que no hay peor castigo que estar en guerra con uno mismo, sabiendo que pudimos hacer algo distinto y no lo hicimos. La sensación de “pude, pero no quise” pesa mucho más que haber hecho el esfuerzo incómodo a tiempo. Esa es la tonelada que a veces cargamos en silencio.

Daniel Goleman, al hablar de autocontrol, muestra que la disciplina no es una penitencia, sino una forma de dirigir la energía hacia lo que sí nos importa. Cuando nos acostumbramos a elegir el alivio inmediato —la excusa, el “mañana empiezo”, el “ya luego veo”— vamos construyendo un futuro lleno de asuntos inconclusos. En cambio, cuando abrazamos pequeñas disciplinas, incluso sencillas, vamos generando una confianza distinta en nosotros mismos: la certeza de que sí podemos sostener lo que decidimos. Es menos espectacular que la motivación intensa, pero mucho más duradero.

Tal vez la frase nos invite a hacer una pregunta incómoda pero honesta: ¿qué prefiero cargar, el esfuerzo ligero de hoy o el peso enorme de mirar atrás y sentir que me traicioné? La disciplina parece dura cuando la miramos desde el sofá; vista desde el futuro, muchas veces se convierte en gratitud hacia la versión de nosotros que se atrevió a invertir esos gramos de esfuerzo diario. El arrepentimiento, en cambio, suele llegar acompañado de “si hubiera” y “por qué no lo hice cuando era más fácil”. Entre esas dos cargas, la más ligera suele ser la que más evitamos.

Reflexión en preguntas

  • ¿En qué área de tu vida estás evitando una disciplina pequeña que sabes que, a la larga, te ahorraría muchos arrepentimientos?
  • ¿Qué decisiones pasadas te pesan hoy precisamente porque elegiste la comodidad del momento en lugar del esfuerzo breve?
  • Si imaginaras a tu “yo” de dentro de cinco años, ¿qué hábito o cambio agradecería que empieces hoy, aunque pese un poco?

Desde lo aprendido

  • La disciplina no es un castigo, es un cuidado anticipado hacia nosotros mismos.
  • El esfuerzo diario suele ser incómodo, pero manejable; el arrepentimiento llega cuando ya no podemos recuperar ciertas oportunidades.
  • Pequeñas acciones constantes valen más que grandes impulsos esporádicos que se apagan rápido.
  • Elegir un hábito sano hoy es quitarle peso a la culpa y a la frustración futuras.
  • Cada vez que cumplimos una disciplina, por pequeña que sea, fortalecemos la confianza en nuestra propia palabra.

Lecturas recomendadas

  • Wayne Dyer – Tus zonas erróneas
  • Stephen R. Covey – Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva
  • James Clear – Hábitos atómicos
  • Viktor Frankl – El hombre en busca de sentido

Conclusión

“La disciplina pesa gramos y el arrepentimiento pesa toneladas” no pretende asustarnos, sino recordarnos que siempre estamos eligiendo qué tipo de peso queremos cargar. Podemos seguir huyendo del esfuerzo pequeño y cotidiano, o podemos aceptarlo como el precio amable de una vida más coherente con lo que deseamos. Al final, esos gramos de disciplina se convierten en ligereza interior, mientras que las toneladas de arrepentimiento suelen venir cuando ya no hay tanto margen de maniobra. Elegir hoy qué queremos evitar mañana también es una forma de paz.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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