Antonio David Martinez Vessi La risa es la música del alma

La risa es la música del alma

Publicado el 11 octubre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

Cuando reímos, algo dentro afloja: el cuerpo suelta la armadura y el corazón encuentra un compás más amable. La risa no niega lo difícil; le baja el volumen para que podamos mirarlo con perspectiva. En lo cotidiano —una torpeza compartida, un gesto cómplice, una frase que nos desarma— la risa nos recuerda que seguimos vivos y juntos, y que aún hay luz en medio del ruido.

Daniel Goleman explica que la emoción es contagiosa: una risa sincera regula el estrés, acerca a las personas y nos vuelve más receptivos. Viktor Frankl observó que el humor fue un recurso de dignidad y resistencia incluso en circunstancias extremas: una forma de libertad interior que nadie podía arrebatar. Y Don Miguel Ruiz nos invita a no tomarnos nada tan personal: cuando el ego se desinfla, el corazón encuentra sitio para la alegría simple.

La risa, entonces, es una forma de presencia. Nos regresa al ahora, nos humaniza y nos permite elegir con menos dureza y más compasión. No se trata de reír a costa de otros ni de ocultar lo que duele; se trata de sostener la esperanza con un sonido que nos afina por dentro y nos vuelve más cercanos por fuera.

Lo que quiero decir con la frase es sencillo: deja que la risa te recuerde quién eres cuando no estás a la defensiva. Si puedes sonreír, puedes respirar mejor; si respiras mejor, decides mejor. Busca el gesto pequeño que te devuelva el tono humano: comparte una anécdota, ríete de tu propia solemnidad, rompe el hielo con cariño. La risa no resuelve todo, pero te pone en el estado del alma desde el que sí puedes resolver.

Reflexión en preguntas


— ¿Qué situación tensa podría ablandarse hoy con un toque de humor amable y respetuoso?
— ¿Con quién necesito reírme un momento (no de, sino con) para volver a sentir cercanía?
— ¿Qué pequeño gesto podría provocar una sonrisa en casa o en el trabajo esta semana?

Desde lo aprendido


• Probemos un micro-ritual diario: un minuto de respiración y una sonrisa suave antes de una conversación difícil.
• Compartamos una anécdota donde nosotros mismos seamos el chiste, para desinflar el ego sin herir a nadie.
• Abramos una reunión con algo humano y ligero (una gratitud, un dato curioso) para facilitar la conexión.
• Cuando el ánimo baje, escuchemos o recordemos algo que siempre nos hace reír —y volvamos al asunto con más calma.
• Cerremos el día anotando un momento que nos robó una sonrisa y por qué nos hizo bien.

Lecturas recomendadas


• La Inteligencia Emocional — Daniel Goleman
• El hombre en busca de sentido — Viktor Frankl
• Los Cuatro Acuerdos — Don Miguel Ruiz
• El Poder del Ahora — Eckhart Tolle

Conclusión


La risa no es evasión: es afinación. Cuando el alma entona su música, el miedo pierde rigidez, la mente se aclara y el vínculo se fortalece. Desde ese tono más humano, lo importante vuelve a ser posible.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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