Antonio David Martinez Vessi

Lo que guardas por si las dudas casi nunca lo usarás

Publicado el 22 noviembre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

En muchos rincones de la casa, y también de la mente, se acumulan cosas que “por si acaso” algún día harán falta. Objetos guardados en cajas, proyectos que nunca empezamos, emociones que nunca nombramos. Wayne Dyer hablaba del apego como una forma sutil de miedo: miedo a que falte, a quedarnos cortos, a no estar preparados. Don Miguel Ruiz, desde otro ángulo, recuerda que cargamos historias, culpas y lealtades que ya no tienen sentido, pero que seguimos conservando por costumbre. Lo que guardamos “por si las dudas” suele tener más que ver con nuestros temores que con una necesidad real.

No solo se trata de cosas materiales. También guardamos palabras que nunca dijimos, decisiones que postergamos indefinidamente, vínculos que ya se rompieron pero seguimos sosteniendo en la imaginación. Eckhart Tolle insiste en que el presente se asfixia cuando lo llenamos de pasado innecesario. El problema no es guardar, sino acumular sin revisar. La vida se vuelve un cuarto saturado donde ya no entra nada nuevo porque todo está ocupado por “posibles” que nunca se concretan.

Cuando miramos con honestidad lo que retenemos, descubrimos que muchas veces no es utilidad, sino ilusión de control. “Si lo guardo, no me va a faltar”; “si no suelto esto, no me van a abandonar”; “si mantengo esta puerta entreabierta, no tendré que asumir que se terminó”. Sin darnos cuenta, el miedo a soltar nos roba espacio, energía y claridad. Lo curioso es que aquello que casi nunca usamos termina pesando más que lo que realmente necesitamos. Y no solo en el clóset: también en el corazón.


Reflexión en preguntas

  • ¿Qué estás guardando “por si las dudas” en tu vida: objetos, vínculos, culpas, planes viejos?
  • ¿Qué temes que ocurra si te permites soltar algo que en el fondo sabes que ya no necesitas?
  • Si hicieras hoy un pequeño espacio —en tu casa o en tu historia—, ¿qué te gustaría que pudiera llegar a ocuparlo?

Desde lo aprendido

  • Revisar lo que acumulamos permite distinguir entre lo que todavía nutre y lo que solo ocupa lugar.
  • Soltar no siempre es perder; a veces es recuperar ligereza para elegir con más libertad.
  • Mirar con sinceridad nuestras reservas y apegos ayuda a entender de qué tenemos miedo realmente.
  • Podemos comenzar por gestos pequeños: liberar un espacio físico, aclarar una conversación pendiente, despedir una etapa mentalmente.
  • Al dejar ir lo que casi nunca usamos, nos acercamos más a lo esencial: lo que sí queremos vivir, cuidar y honrar hoy.

Lecturas recomendadas

  • Wayne Dyer – “Tus zonas erróneas”
  • Don Miguel Ruiz – “El quinto acuerdo”
  • Eckhart Tolle – “Una nueva tierra”
  • Marie Kondo – “La magia del orden”

Conclusión


“Lo que guardas por si las dudas casi nunca lo usarás” apunta menos al objeto y más al apego que lo sostiene. No se trata de quedarnos vacíos, sino de dejar de llenarnos de reservas que nunca se convierten en vida. Al soltar lo que ya cumplió su función —cosas, historias, roles— abrimos un espacio interno donde la experiencia deja de ser un almacén y se vuelve camino. Y en ese camino, lo que elegimos conservar empieza a tener un sentido mucho más profundo.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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