Antonio David Martinez Vessi Lo que no sanas tus hijos lo cargarán contigo

Lo que no sanas tus hijos lo cargarán contigo

Publicado el 1 octubre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

Lo que no miramos se vuelve equipaje compartido. En casa, los silencios, los enojos y las culpas no resueltas se transforman en clima, y ese clima lo respiramos todos. No significa que “todo dependa de nosotros” ni que tengamos que ser perfectos; significa que, cuando nos hacemos cargo de lo que nos duele, la mochila familiar se aligera y el camino se vuelve más amable para todos.

Daniel Goleman explica cómo las emociones se contagian y cómo la autorregulación de los adultos ordena la de los niños: si aprendemos a nombrar y a respirar, ellos aprenden con nosotros. Don Miguel Ruiz nos recuerda que la “palabra impecable” —decir lo que es, sin culpar ni herir— reduce suposiciones y baja la fricción en casa. Wayne Dyer insiste en la responsabilidad interior: sanar es una elección cotidiana que cambia la calidad del vínculo. Y, con Eckhart Tolle, entendemos que la presencia hace posible reparar en el momento y no meses después.

Sanar no es borrar la historia, es integrarla. A veces significa pedir perdón por un grito, poner un límite sano o pedir ayuda cuando no podemos solos. Los hijos no necesitan héroes impecables; necesitan adultos que se hagan cargo y muestren, con hechos, que del dolor también se aprende. Cuando el adulto cambia, la casa respira distinto.



Reflexión en preguntas


— ¿Qué patrón repito en casa que ya no quiero heredar (silencio, evasión, explosión, ironía)?
— ¿Qué conversación breve y honesta puedo abrir esta semana para aflojar un nudo familiar?
— ¿Qué gesto de reparación (escuchar, pedir perdón, poner un límite) aliviaría el clima en casa?

Desde lo aprendido


• Nombrar lo que siento y lo que necesito (“me enojé y me asusté; necesito cinco minutos”) modela regulación.
• Reparar pronto vale más que explicar de más: un “perdón, haré esto distinto” cambia el clima.
• Diferenciar persona de conducta permite corregir sin herir la autoestima.
• Crear pequeños rituales (cena sin pantallas, caminata, lectura) sostiene vínculos sanos.
• Pedir ayuda —familia, amigos, profesionales— también es sanar: no se cura en solitario.

Lecturas recomendadas


• La Inteligencia Emocional — Daniel Goleman
• Los Cuatro Acuerdos — Don Miguel Ruiz
• Tus Zonas Erróneas — Wayne Dyer
• El Poder del Ahora — Eckhart Tolle

Conclusión



Lo pendiente no resuelto pesa en casa, pero también se puede transformar. Cuando los adultos elegimos mirar y reparar, la herencia deja de ser carga y se vuelve guía: un hogar donde se aprende a vivir con más verdad y menos peso.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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