Más vale florecer tarde que perecer sin florecer
Publicado el 15 febrero, 2026 por
Antonio David Martínez Vessi
Vivimos en una cultura que premia la velocidad. Parece que todo debe lograrse pronto, que el éxito tiene fecha límite y que si no hemos florecido a cierta edad, algo estamos haciendo mal. Sin embargo, con el tiempo he comprendido que cada proceso tiene su propio ritmo. Florecer no es una competencia; es una maduración.
He visto personas que se comparan y se juzgan por “ir tarde”. Pero ¿tarde con respecto a quién? Viktor Frankl nos recordaba que el sentido de la vida no se mide por el calendario, sino por la profundidad con la que la vivimos. A veces necesitamos atravesar silencios, fracasos, intentos fallidos, antes de encontrar nuestra verdadera expresión. No es retraso, es preparación.
Eckhart Tolle habla de la importancia del presente. Cuando dejamos de obsesionarnos con el “debí haber” y el “ya debería”, recuperamos paz. La flor no se apura por abrir antes de tiempo. Lo hace cuando está lista. Forzar el proceso puede romperlo, pero respetarlo lo fortalece.
He aprendido que lo verdaderamente triste no es florecer tarde, sino renunciar antes de intentarlo. La vida no pierde valor por el tiempo que tarda en mostrarnos nuestro potencial. Lo pierde cuando dejamos de creer que aún podemos crecer.
Reflexión en preguntas
¿Estoy midiendo mi proceso con el reloj de otros?
¿Qué parte de mí aún está en preparación?
¿He confundido paciencia con fracaso?
Desde lo aprendido
Cada proceso tiene su propio ritmo de maduración.
Compararse suele generar ansiedad innecesaria.
El tiempo invertido en crecer nunca es tiempo perdido.
La perseverancia silenciosa fortalece el carácter.
Nunca es tarde para comenzar a florecer.
Lecturas recomendadas
El hombre en busca de sentido – Viktor Frankl
El poder del ahora – Eckhart Tolle
Tus zonas erróneas – Wayne Dyer
Inteligencia emocional – Daniel Goleman
Conclusión
Más vale florecer tarde que perecer sin florecer porque el verdadero fracaso no es el tiempo que tardamos, sino la decisión de no intentarlo. Mientras haya vida, hay posibilidad. Y mientras haya posibilidad, siempre existe un momento para abrirnos y crecer.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
Ver todos los artículos de AD Mettā →