No esperes a que las tragedias nos unan
Publicado el 18 septiembre, 2025 por
Antonio David Martínez Vessi
A veces parecemos necesitar de una “Tragedia” por ejemplo un choque de un ser querido, para tener la oportunidad de mirarnos de frente. Cuando llega la crisis, corremos, abrazamos, preguntamos qué hace falta. Y, sin embargo, la vida se teje en lo cotidiano: en el mensaje a tiempo, en la visita breve, en el “aquí estoy” dicho sin motivo. Si solo nos reunimos en el dolor, el vínculo queda a merced del azar; cuando cuidamos antes, la comunidad existe también en días normales.
Daniel Goleman muestra que el apoyo emocional sostenido fortalece la salud y la toma de decisiones; no es un lujo, es un sistema de protección silencioso. Stephen Covey hablaría de “depósitos en la cuenta emocional”: pequeños cumplimientos y presencias que, acumulados, vuelven sólida la confianza. Wayne Dyer recuerda que la responsabilidad es interior: si esperamos la señal perfecta, llegamos tarde. Y con Don Miguel Ruiz, al practicar la palabra impecable y evitar suposiciones, acercarnos deja de requerir pretextos: decimos lo que sentimos y nos hacemos presentes sin drama.
No se trata de negar el valor de la solidaridad ante la desgracia; se trata de ampliar el marco. La presencia de todos los días previene aislamientos, aclara malentendidos y hace más ligeros los momentos duros. En presencia —Eckhart Tolle— el gesto pequeño deja de parecer poco: es justo lo que mantiene vivo el lazo.
Reflexión en preguntas
— ¿A quién puedo mirar hoy sin motivo y decir “aquí ando”, antes de que la vida nos empuje?
— ¿Qué relación importante vive solo de urgencias y cómo podría nutrirse en lo cotidiano?
— ¿Qué conversación sencilla (agradecer, reconocer, pedir perdón) evitaría distancias futuras?
Desde lo aprendido
• Presencia breve y frecuente: un mensaje, una llamada corta, un café sin agenda sostienen el lazo.
• Cumplir pequeños acuerdos (horas, entregas, visitas) construye confianza antes de la crisis.
• Evitar suposiciones y hablar claro reduce silencios que se convierten en distancias.
• Calendarizar “chequeos” con gente clave normaliza el cuidado y lo saca del terreno de la emergencia.
• Reconocer esfuerzos en público y cuidar en privado fortalece pertenencia y respeta dignidad.
Lecturas recomendadas
• La Inteligencia Emocional — Daniel Goleman
• Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva — Stephen R. Covey
• Los Cuatro Acuerdos — Don Miguel Ruiz
• Tus Zonas Erróneas — Wayne Dyer
Conclusión
La tragedia puede recordarnos que nos necesitamos, pero no debería ser la única razón para acercarnos. Cuando elegimos cuidarnos en lo cotidiano, el vínculo deja de ser respuesta a la urgencia y se vuelve una forma de vivir juntos.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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