¿Qué temes perder si nada nos pertenece?
Publicado el 2 agosto, 2025 por
Antonio David Martínez Vessi
Vivimos con miedo a perder algo en nuestra vida: la pareja, el trabajo, la imagen, la salud. Pero pocas veces nos detenemos a preguntar de dónde viene realmente ese miedo. A veces creemos que es amor, o responsabilidad, o protección… pero si observamos más a fondo, descubrimos que muchas de nuestras emociones están ligadas a una idea de pertenencia que nunca fue del todo cierta.
Nada nos pertenece en un sentido absoluto. Ni las personas, ni los logros, ni siquiera los momentos. Todo está en tránsito, y sin embargo, el ego se aferra como si pudiera retenerlo todo para siempre. Nos identificamos con lo que tenemos, con lo que hacemos, con lo que proyectamos, y cuando eso cambia —como inevitablemente cambia todo— sentimos que perdemos una parte de nosotros.
Wayne Dyer, en Tus Zonas Erróneas, explicaba que uno de los grandes errores del ego es definirse por lo que posee. Y que cuando perdemos algo, en realidad no estamos perdiendo más que una idea que habíamos adoptado como verdad. Por su parte, Don Miguel Ruiz, en Los Cuatro Acuerdos, plantea que al tomarnos todo de forma personal, nos volvemos más vulnerables al apego, porque creemos que lo que llega a nuestra vida nos pertenece por derecho, y lo que se va nos está siendo arrebatado.
Soltar no es renunciar, y tampoco es resignarse. Es comprender que lo más valioso no se posee: se vive, se honra, se agradece mientras está. Cuando logramos mirar así, el miedo se vuelve más liviano. Porque lo que nos permanece, no necesita ser forzado. Y lo que se va, quizás nunca fue realmente nuestro.
Reflexión en preguntas:
– ¿Qué estás intentando retener lo que ya está listo para soltarse?
– ¿Tu miedo a perder viene del amor… o del control?
– ¿Qué pasaría si aceptaras que todo lo que tienes es prestado?
Consejos prácticos desde el aprendizaje:
– Practica el desapego sin indiferencia: cuida, pero no controles.
– Repite mentalmente: “esto también pasará”.
– Observa lo que hoy tienes como si fueras un huésped: agradece, disfruta, pero no te aferres.
– Escribe lo que más temes perder y pregúntate por qué lo valoras tanto.
Lecturas recomendadas:
– Tus Zonas Erróneas – Wayne Dyer
– Los Cuatro Acuerdos – Don Miguel Ruiz
– Ser, Hacer y Tener – Carlos Fraga
Conclusión:
Nada de lo que realmente importa se puede poseer, y eso no es una pérdida, sino una liberación.
Cuando dejamos de vivir como si todo nos perteneciera, empezamos a vivir con más gratitud, con más presencia y con menos miedo.
Tal vez el verdadero acto de amor no es sostener… sino permitir que lo valioso tenga su propio ritmo, incluso cuando eso implique dejarlo ir.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
Ver todos los artículos de AD Mettā →