Antonio David Martinez Vessi

Que tu moneda sea el tiempo, no el dinero

Publicado el 25 octubre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

Cada día nos llega con un presupuesto exacto: 24 horas. Con ellas “pagamos” atención, presencia y cuidado. El dinero puede perderse y volver; el tiempo no regresa. Cuando usamos el tiempo como la moneda principal, lo importante ocupa su sitio y lo accesorio deja de mandar. Elegimos con más calma, trabajamos mejor y los vínculos se sostienen.

Stephen Covey lo llama poner primero lo primero: si lo esencial no está en la agenda, rara vez ocurre. Eckhart Tolle nos recuerda volver al presente para evitar gastar la vida en ansiedades futuras o en culpas pasadas. Daniel Goleman añade la autorregulación: nombrar la prisa y la comparación para decidir con serenidad. Con estas llaves, el dinero vuelve a ser herramienta y el tiempo, campo fértil.

Cuando el dinero manda, terminamos comprando atajos que nos roban horas (más pantalla, más ruido, menos vida). Cuando el tiempo manda, ordenamos: trabajo con foco, descanso real, relaciones atendidas, salud cuidada. No es romantizar la carencia; es usar el dinero al servicio del tiempo bien vivido.

Lo que quiero decir con la frase es directo: mide en horas, no sólo en pesos. Antes de decir “sí”, pregunta cuánto tiempo cuesta y qué te devuelve. Si algo te paga dinero pero te cobra vida, revísalo. Protege tus agendas de mañana y tarde como tu cuenta más valiosa; ahí se juega tu paz.

Reflexión en preguntas


— ¿Qué decisión reciente cambiaría si midiera su costo en horas y no sólo en dinero?
— ¿Qué actividad me devuelve más vida por minuto (salud, aprendizaje, vínculo) y cómo le abro espacio?
— ¿Qué gasto de tiempo quiero recortar esta semana para liberar dos horas significativas?

Desde lo aprendido


• Agendar primero lo esencial (salud, relaciones, proyecto clave) y rodearlo con lo demás.
• Antes de aceptar un compromiso: “¿cuántas horas cuesta y qué me devuelve?”
• Hacer bloques de foco de 25–40 minutos y cerrar cada uno con una micro-entrega verificable.
• Cambiar una compra impulsiva por una experiencia simple con alguien (caminar, cocinar, conversar).
• Reservar una “hora de oro” diaria sin pantalla para pensar, leer o crear.

Lecturas recomendadas


• Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva — Stephen R. Covey
• El Poder del Ahora — Eckhart Tolle
• La Inteligencia Emocional — Daniel Goleman
• Tus Zonas Erróneas — Wayne Dyer

Conclusión


El dinero suma, pero el tiempo define. Cuando hacemos del tiempo nuestra moneda, la vida se ordena: trabajamos con sentido, cuidamos lo que importa y descansamos sin culpa. Así, cada día se invierte, no sólo se gasta.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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