Querer en silencio no es suficiente
Publicado el 29 diciembre, 2025 por
Antonio David Martínez Vessi
A muchos nos enseñaron que “el que te quiere, se nota”, pero en la práctica no siempre es tan claro. Hay amores que sienten mucho y dicen poco; otros hablan y abrazan bonito, pero en los hechos desaparecen cuando más se necesitan. En medio de esa confusión, la frase “Querer en silencio no es suficiente” nos confronta: el cariño que nunca se expresa deja huecos. Viktor Frankl diría que el amor necesita encarnarse en gestos concretos para tener sentido; no basta con que exista en la mente o en el corazón si la otra persona nunca llega a sentirlo como presencia real en su vida.
Al mismo tiempo, tampoco se trata de descalificar a quienes no son tan expresivos. En México, y en muchas familias, conocimos personas que casi nunca abrazan, no dicen “te quiero” a cada rato, pero se desvelan, sostienen, cocinan, pagan, escuchan, están. Su amor no hace ruido, pero sostiene techos completos. Wayne Dyer señalaría que el ego suele confundirse con la forma: cree que lo que brilla más es lo más verdadero. Y no siempre. Hay abrazos que se sienten vacíos y silencios que están llenos de cuidado. Por eso conviene distinguir entre el amor tímido que cuida y el afecto exagerado que solo busca quedar bien.
El problema aparece cuando el amor se queda encerrado para siempre en la intención. “Yo sí te quiero… pero tú deberías saberlo”, decimos, mientras el otro interpreta distancia, frialdad o desinterés. Daniel Goleman, desde la inteligencia emocional, nos recuerda que los vínculos necesitan señales claras: palabras, miradas, detalles, presencia. No todos tenemos el mismo lenguaje emocional, pero si nunca salimos de nuestra comodidad, corremos el riesgo de que quien amamos se canse de adivinar. Querer en silencio puede ser comprensible por historia, por carácter, por heridas; pero si nunca se traduce en algo visible, puede sentirse como ausencia.
También es cierto lo contrario: hay expresiones de amor muy vistosas que no siempre traen compromiso detrás. Mensajes floridos, regalos llamativos, abrazos en público… y al mismo tiempo poca lealtad, poca escucha, poca coherencia. Don Miguel Ruiz hablaría de ser impecables con la palabra: no usar el “te quiero” como maquillaje para relaciones donde no hay respeto. A veces la persona que menos habla de amor es la que más está cuando todo se complica, y ese contraste nos obliga a revisar qué estamos llamando “demostración de cariño” y qué lugar le damos a la constancia, a la fidelidad, a los actos pequeños de todos los días.
Tal vez el equilibrio esté en dos movimientos: quienes amamos en silencio, aprender a dar algún paso hacia afuera —una llamada, una frase, un gesto más explícito— para que el otro no viva a oscuras; y quienes recibimos muestras grandes pero inestables, atrevernos a mirar más allá del envoltorio y reconocer dónde hay verdadero cuidado, aunque no venga acompañado de discursos perfectos. “Querer en silencio no es suficiente”, sí, pero tampoco lo es querer solo de palabra. Al final, el amor que más transforma es el que se nota en la forma de estar, tanto en lo que decimos como en lo que sostenemos cuando nadie aplaude.
Reflexión en preguntas
• ¿De qué manera sueles expresar tu cariño y qué tanto se alcanza a notar en la vida de quienes quieres?
• ¿Hay alguien en tu historia que no fue muy expresivo, pero cuya fidelidad y presencia hicieron una diferencia profunda en tu vida?
• ¿En qué relaciones has recibido muchas palabras y gestos de amor, pero poca constancia, y qué has aprendido de eso?
Desde lo aprendido
• El amor necesita señales visibles; no puede vivir solo en la intención o en la mente.
• No toda demostración ruidosa es auténtica; a veces el cariño más fiel se expresa en actos sencillos y constantes.
• Querer en silencio puede ser comprensible por carácter o historia, pero si nunca se abre un poco hacia afuera, el otro puede sentir abandono.
• Revisar cómo damos y cómo recibimos amor nos ayuda a distinguir entre afecto real y apariencias.
• El amor más sano une palabra, gesto y coherencia: se dice, se muestra y se sostiene en el tiempo.
Lecturas recomendadas
• Viktor Frankl – El hombre en busca de sentido
• Wayne Dyer – Tus zonas erróneas
• Don Miguel Ruiz – Los cuatro acuerdos
• Daniel Goleman – Inteligencia emocional
Conclusión
“Querer en silencio no es suficiente” nos invita a cruzar el puente entre lo que sentimos y lo que el otro realmente alcanza a percibir. No se trata de volvernos actores de cariño ni de despreciar a quienes aman de forma más reservada, sino de reconocer que el amor que no se muestra se vuelve difícil de habitar, y el amor que solo se muestra sin fondo también termina cansando. Cuando empezamos a unir intención, expresión y fidelidad, el cariño deja de ser misterio o espectáculo, y se convierte en algo más simple y más verdadero: una presencia que se nota, aunque no haga ruido todo el tiempo.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
Ver todos los artículos de AD Mettā →