antonio david martinez vessi

Si aceptaras lo que tus padres te pudieron dar todo sería más fácil

Publicado el 19 febrero, 2026 por

Antonio David Martínez Vessi

Con el paso del tiempo he comprendido que muchas de nuestras luchas internas no tienen que ver con lo que nos faltó, sino con lo que no hemos querido reconocer. Durante años podemos enfocarnos en lo que nuestros padres no nos dieron: oportunidades, palabras, apoyo, recursos. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a observar lo que sí estuvo ahí, aunque no haya sido perfecto.

Aceptar lo que nuestros padres pudieron dar no significa justificar errores ni negar heridas. Significa reconocer que ellos también actuaron desde sus propias limitaciones, historias y aprendizajes. Viktor Frankl hablaba de la libertad de elegir nuestra actitud frente a lo que nos toca vivir. Aceptar no es resignarse; es dejar de pelear con el pasado para poder caminar más ligero hacia adelante.

Muchas veces somos ciegos ante el legado invisible: la disciplina que aprendimos sin darnos cuenta, la forma de trabajar, la manera de enfrentar dificultades, incluso los valores que hoy defendemos. No todo legado es material. A veces es carácter. A veces es resistencia. A veces es la enseñanza de lo que queremos repetir… y también de lo que queremos transformar.

He notado que cuando dejamos de exigir que el pasado hubiera sido distinto y empezamos a honrar lo que sí fue, algo se acomoda dentro. La terquedad se suaviza. La comparación se detiene. Y la vida se vuelve más sencilla porque dejamos de cargar una deuda emocional que ya no puede cobrarse.

Reflexión en preguntas

¿Estoy más enfocado en lo que faltó que en lo que recibí?
¿Qué enseñanzas heredé que hoy forman parte de mi identidad?
¿He confundido aceptar con justificar?

Desde lo aprendido

Aceptar el pasado libera energía para el presente.
Honrar el legado no implica repetirlo todo.
Reconocer limitaciones humanas genera compasión.
La gratitud madura no niega heridas, las integra.
El respeto sana más que la resistencia constante.

Lecturas recomendadas

El hombre en busca de sentido – Viktor Frankl
Los cuatro acuerdos – Don Miguel Ruiz
Inteligencia emocional – Daniel Goleman
Tus zonas erróneas – Wayne Dyer

Conclusión

Si aceptáramos lo que nuestros padres pudieron dar, la vida sería más ligera. No porque todo haya sido perfecto, sino porque dejaríamos de luchar contra lo irreversible. Honrar el legado —con sus luces y sombras— nos permite crecer sin resentimiento y avanzar con mayor paz.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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