Sin urgencia aumenta el valor de lo que haces
Publicado el 27 julio, 2025 por
Antonio David Martínez Vessi
Vivimos en una cultura que glorifica la prisa: “hazlo rápido”, “todo para ayer”, “el tiempo es dinero”. Pero, ¿te has detenido a pensar cuántas veces la urgencia le quita calidad, propósito y hasta disfrute a lo que haces?
Daniel Goleman, en La Inteligencia Emocional, explica que la calma es clave para tomar mejores decisiones. Cuando trabajas bajo presión extrema, tu cerebro entra en modo supervivencia: actúa, pero no crea. Y si no hay creatividad, no hay valor real.
El engaño de la urgencia
Creemos que ir más rápido nos hace más productivos. Pero lo urgente casi siempre desplaza lo importante. Como dice Carlos Fraga en Ser, Hacer y Tener, la prisa nace del miedo: miedo a perder, miedo a no alcanzar, miedo al juicio ajeno. Y cuando el miedo manda, la esencia se pierde.
¿Qué pasa cuando quitas la urgencia?
- Aumenta la calidad de lo que haces.
- Ganas claridad para decidir y priorizar.
- Disfrutas el proceso, no solo la meta.
- Reduces errores y estrés innecesario.
Consejos prácticos para trabajar sin urgencia
- Pausa antes de actuar: respira y pregúntate “¿esto es urgente o importante?”.
- Organiza tus tareas: define 3 prioridades diarias y concéntrate en ellas.
- Aprende a decir no: no todo merece tu energía ni tu prisa.
- Crea rituales de calma: empieza el día sin pantallas, con respiración o meditación breve.
Lecturas recomendadas
- La Inteligencia Emocional – Daniel Goleman
- Ser, Hacer y Tener – Carlos Fraga
Recuerda: la urgencia no es sinónimo de efectividad. Al contrario: cuando eliminas la prisa y actúas con presencia, el valor de lo que haces aumenta. Porque lo que se hace con calma… se hace mejor.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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