antonio david martinez vessi

Toda emoción trae un mensaje, descífralo

Publicado el 2 enero, 2026 por

Antonio David Martínez Vessi

Durante años nos enseñaron a dividir las emociones en “buenas” y “malas”: la alegría se aplaude, la tristeza se esconde, el enojo se reprime y el miedo se ridiculiza. Con esa lógica, muchas veces intentamos sentir “solo lo bonito” y barrer bajo la alfombra todo lo demás. Pero las emociones no son un problema a eliminar, son información. Daniel Goleman, desde la inteligencia emocional, plantea justo eso: cada emoción trae un dato sobre lo que está pasando por dentro y por fuera. El miedo puede estar diciendo “aquí hay un riesgo”; la tristeza, “algo que valorabas se perdió”; el enojo, “se cruzó un límite”; la alegría, “este camino tiene sentido para ti”. Si solo las empujamos lejos, perdemos el mensaje.

Wayne Dyer insistía en que no podemos cambiar lo que sentimos a fuerza de voluntad, pero sí podemos cambiar la relación que tenemos con lo que sentimos. En lugar de pelear con la emoción, podemos preguntarnos: “¿qué vienes a mostrarme?”. No se trata de idealizar el dolor, sino de reconocerlo como una luz amarilla en el tablero; ignorarla no arregla nada, solo posterga lo inevitable. Muchas crisis personales comenzaron cuando alguien decidió no escuchar durante años los avisos internos: cansancio sostenido, incomodidad en una relación, frustración en el trabajo, culpa repetida. La emoción había estado hablando mucho antes del colapso, pero nadie la quiso escuchar.

Eckhart Tolle hablaría de observar la emoción sin dejarnos arrastrar por ella. Verla como una ola que llega, sube y baja, mientras nosotros intentamos permanecer presentes: “siento enojo, siento miedo, siento vergüenza… ¿qué historia lo está alimentando?, ¿qué necesita esta parte de mí?”. A veces el mensaje es muy práctico: “necesitas descansar”, “necesitas decir que no”, “necesitas pedir ayuda”, “necesitas cerrar un ciclo”. Otras veces es más profundo: “sigues viviendo desde una herida vieja”, “te sigues exigiendo como si todavía tuvieras que demostrar que vales”. Escuchar eso no siempre es agradable, pero casi siempre es liberador.

“Toda emoción trae un mensaje, descífralo” no quiere decir que nos volvamos esclavos del sentimiento del momento, sino que dejemos de verlo como enemigo. Podemos sentir miedo y aun así avanzar, sentir tristeza y aun así seguir cuidando lo que amamos, sentir enojo y aprender a poner límites sin destruir. El punto es dejar de tapar con distracciones lo que el corazón viene susurrando desde hace tiempo. Cuando nos damos unos minutos para mirar hacia adentro con honestidad, las emociones dejan de ser ruido y empiezan a volverse señales: no para vivir perfectos, sino para vivir un poco más en sintonía con lo que realmente necesitamos.

Reflexión en preguntas

• ¿Qué emoción se te ha estado repitiendo últimamente (enojo, tristeza, miedo, apatía) y qué podría estar intentando decirte?
• Cuando algo te incomoda, ¿tiendes más a distraerte o a darte un momento para escuchar lo que estás sintiendo?
• Si hoy pudieras tratar una sola emoción con más curiosidad y menos juicio, ¿cuál sería y qué pregunta le harías?

Desde lo aprendido

• Las emociones no son enemigas: son mensajes sobre lo que está pasando en nuestra vida interior.
• Miedo, tristeza, enojo y alegría cumplen funciones distintas; ignorarlas solo posterga problemas.
• Escuchar una emoción no significa obedecerla ciegamente, sino comprender de dónde viene y qué necesita.
• Muchas crisis comienzan cuando llevamos demasiado tiempo sin atender señales emocionales evidentes.
• Tratar nuestras emociones con curiosidad y respeto nos ayuda a tomar decisiones más conscientes y menos impulsivas.

Lecturas recomendadas

• Daniel Goleman – Inteligencia emocional
• Wayne Dyer – Tus zonas erróneas
• Eckhart Tolle – El poder del ahora
• Don Miguel Ruiz – Los cuatro acuerdos

Conclusión

“Toda emoción trae un mensaje, descífralo” es una invitación a dejar de pelear con lo que sentimos y empezar a escucharlo. No podremos evitar todas las tormentas internas, pero sí podemos usar cada oleada como información para ajustar el rumbo: cambiar un hábito, revisar una relación, pedir ayuda, descansar, agradecer. Cuando le damos un lugar digno a nuestras emociones, dejan de ser saboteadoras silenciosas y se convierten en aliadas incómodas, pero valiosas, en el camino de conocernos mejor y vivir con un poco más de coherencia por dentro y por fuera.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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