Antonio David Martinez Vessi

Tu calma solo revelará la tormenta ajena

Publicado el 13 noviembre, 2025 por

Antonio David Martínez Vessi

A veces basta guardar la calma para que se haga visible lo que en el otro estaba a gritos. No es superioridad; es contraste. Cuando no entramos al ring, se distingue mejor qué es asunto nuestro y qué es oleaje prestado. Daniel Goleman diría que la calma es regulación: al bajar nuestro pulso, sube la claridad. Y con claridad se ven límites, necesidades y responsabilidades sin dramatismo.

En la vida diaria lo comprobamos: la junta donde alguien se enciende, la fila que desespera, la conversación que sube de tono. Si respiramos y nos quedamos presentes, la escena cambia de guion. Eckhart Tolle lo explica simple: la presencia no arregla de golpe, pero evita que el ego alimente la tormenta. La calma no es indiferencia; es una decisión de no convertirnos en eco del ruido.

También ayuda un gesto práctico: traducir lo que pasa. “Veo que esto te frustra; yo puedo hacer A o B, y no haré C”. Don Miguel Ruiz lo llamaría palabra impecable. No rescatamos ni atacamos: ponemos límites claros y ofrecemos lo que sí está en nuestras manos. La tormenta ajena se nota, y al notarse, pierde poder sobre nosotros.

Nuestra calma no controla a nadie; nos cuida a nosotros. Revela la tormenta del otro, sí, pero sobre todo revela nuestro centro. Desde ahí, elegir es más sencillo: qué tomar, qué soltar y cómo seguir.

Reflexión en preguntas


• ¿Qué parte de esta tensión es mía y cuál solo me está salpicando?
• ¿Qué frase breve me mantiene presente sin engancharme?
• ¿Qué límite concreto protege mi paz y a la vez cuida el vínculo?

Desde lo aprendido


• Respirar antes de responder (tres inhalaciones lentas).
• Nombrar sin juicio: “Veo enojo/urgencia; hablemos por partes”.
• Ofrecer opciones y límites claros (A/B y “esto no”).
• Posponer si el pulso sigue alto: reanudar con hora y objetivo.
• Cerrar cada interacción con un acuerdo simple por escrito.

Lecturas recomendadas


• Daniel Goleman — Inteligencia emocional.
• Eckhart Tolle — El poder del ahora.
• Don Miguel Ruiz — Los cuatro acuerdos.

Conclusión


La calma no apaga todas las tormentas, pero nos evita naufragar en las que no son nuestras. Desde ese centro, lo importante se ve y lo urgente deja de mandar.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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