Vivir en automático no es vivir
Publicado el 23 enero, 2026 por
Antonio David Martínez Vessi
Durante mucho tiempo podemos pasar los días cumpliendo, resolviendo y reaccionando. Nos levantamos, trabajamos, respondemos mensajes, tachamos pendientes y volvemos a dormir. Todo parece funcionar, pero algo no se siente del todo vivo. Vivir en automático es estar presentes físicamente, pero ausentes por dentro. No es que falte movimiento; lo que falta es conciencia. Y con los años uno empieza a notar que estar ocupado no siempre es lo mismo que estar realmente viviendo.
Viktor Frankl hablaba de cómo el ser humano puede acostumbrarse a casi cualquier cosa, incluso a una vida vacía de sentido, si no se detiene a cuestionarla. Wayne Dyer también advertía que muchas decisiones no se toman desde la elección, sino desde la costumbre. Cuando vivimos en automático, dejamos que la rutina decida por nosotros. No porque queramos, sino porque detenernos implica mirar con honestidad cómo estamos y qué estamos sintiendo.
Eckhart Tolle insiste en que la vida solo ocurre en el presente. Cuando vivimos atrapados en el pasado o anticipando el futuro, perdemos contacto con lo único real. Don Miguel Ruiz lo explicaría diciendo que seguimos acuerdos que nunca revisamos: decir sí cuando queremos decir no, aceptar ritmos que no nos pertenecen, normalizar un cansancio que en realidad es desconexión. El automático no duele de inmediato, pero va apagando poco a poco la capacidad de sentir.
“Vivir en automático no es vivir” no es una crítica dura, es una invitación amable a despertar. No se trata de cambiarlo todo ni de abandonar responsabilidades, sino de volver a habitarnos. De notar cómo respiramos, qué estamos eligiendo y desde dónde lo hacemos. La vida no pide perfección, pide presencia. Y a veces, eso es suficiente para empezar a sentirnos vivos otra vez.
Reflexión en preguntas
- ¿En qué momentos del día sientes que funcionas más por inercia que por elección?
- ¿Qué emociones has dejado de escuchar por seguir en automático?
- ¿Qué pequeño hábito podrías vivir con más presencia hoy?
Desde lo aprendido
- Estar ocupados no garantiza estar vivos.
- La rutina sin conciencia termina apagando el sentido.
- Detenerse también es una forma de avanzar.
- La presencia transforma lo cotidiano.
- Vivir comienza cuando dejamos de reaccionar y empezamos a elegir.
Lecturas recomendadas
- Viktor Frankl – El hombre en busca de sentido
- Eckhart Tolle – El poder del ahora
- Wayne Dyer – Tus zonas erróneas
- Don Miguel Ruiz – Los cuatro acuerdos
Conclusión
Vivir en automático puede hacernos eficientes, pero no necesariamente plenos. La vida no se escapa en los grandes eventos, sino en los pequeños momentos que dejamos pasar sin darnos cuenta. Recuperar la presencia no es un lujo ni una moda; es una necesidad profunda. Cuando dejamos de vivir en automático, no solo cambiamos lo que hacemos, sino la forma en que nos habitamos. Y ahí, justo ahí, la vida vuelve a sentirse como vida.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
Ver todos los artículos de AD Mettā →