El cansancio no viene del hacer sino del cargar
Publicado el 28 septiembre, 2026 por
Antonio David Martínez Vessi
Hay cansancios que se quitan durmiendo.
Después de una jornada larga, de trabajar, caminar, hacer ejercicio o cumplir con nuestras responsabilidades, el cuerpo pide descanso. Dormimos, recuperamos fuerzas y al día siguiente podemos continuar.
Pero existen otros cansancios que parecen acompañarnos incluso después de haber descansado.
Son los que no vienen solamente de lo que hacemos, sino de aquello que llevamos con nosotros mientras lo hacemos.
Una preocupación que no soltamos.
Una conversación pendiente.
El resentimiento hacia alguien.
La culpa por algo que ya ocurrió.
El miedo a lo que todavía no sucede.
La necesidad de aparentar que estamos bien.
O esa costumbre de querer resolver problemas que ni siquiera están en nuestras manos.
Todo eso también pesa.
Y aunque nadie pueda verlo sobre nuestros hombros, podemos cargarlo durante días, meses e incluso años.
Por eso hay personas que terminan una jornada físicamente pesada y todavía conservan ánimo para sonreír, mientras otras sienten que no pueden más después de un día aparentemente tranquilo.
No necesariamente es falta de fuerza.
Simplemente no sabemos cuánto está cargando cada persona por dentro.
El cuerpo se sienta, pero la mente continúa trabajando.
Nos acostamos y seguimos discutiendo en nuestra cabeza una conversación que terminó hace horas.
Recordamos lo que debimos haber dicho.
Imaginamos lo que podría suceder mañana.
Volvemos al pasado intentando cambiar algo que ya no puede modificarse.
Y así podemos permanecer inmóviles mientras por dentro seguimos corriendo.
Quizá por eso descansar no siempre significa detener el cuerpo.
A veces descansar también significa aprender a soltar.
Reflexión en preguntas
¿Qué estás cargando hoy que ya no necesitas llevar contigo?
¿Cuánto de tu cansancio pertenece realmente a lo que haces y cuánto a lo que piensas mientras lo haces?
¿Sigues intentando resolver algo que no depende de ti?
¿Hay alguna culpa, enojo, preocupación o expectativa que llevas cargando desde hace demasiado tiempo?
¿Y qué ocurriría si hoy decidieras dejar un poco de ese peso?
Desde lo aprendido
Con los años uno comprende que la vida inevitablemente tendrá responsabilidades.
Habrá trabajo, compromisos, problemas que resolver y personas que necesiten de nosotros.
No podemos vivir evitando todo esfuerzo.
Pero sí podemos aprender a distinguir entre nuestras responsabilidades y las cargas que nosotros mismos seguimos acumulando.
Una responsabilidad necesita atención.
Una preocupación interminable consume energía.
Un problema necesita una solución.
El pasado necesita aceptación.
Y aquello que no depende de nosotros necesita, tarde o temprano, que aprendamos a soltarlo.
No todo merece viajar con nosotros.
Hay cosas que alguna vez tuvieron sentido cargar, pero cuyo momento ya terminó.
Conclusión
El cansancio físico nos recuerda que necesitamos descansar.
El cansancio emocional muchas veces nos recuerda que necesitamos soltar.
Quizá no puedas reducir todas las cosas que tienes que hacer.
Pero sí puedes comenzar a revisar todo aquello que llevas contigo mientras las haces.
Porque algunas de las cargas más pesadas no se llevan en las manos ni sobre la espalda.
Se llevan por dentro.
Y cuando aprendemos a dejarlas atrás, descubrimos algo importante:
a veces no necesitábamos más fuerza para seguir caminando; necesitábamos caminar con menos peso.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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