Lo más inteligente en esta vida es aprovecharla
Publicado el 1 noviembre, 2026 por
Antonio David Martínez Vessi
Pasamos buena parte de nuestra vida aprendiendo a tomar buenas decisiones. Nos enseñan a estudiar, trabajar, ahorrar, cuidar lo que tenemos y pensar en el futuro. Todo eso importa. La inteligencia también está en prepararnos para mañana y evitar problemas que podemos prevenir. Pero después de tantos planes, responsabilidades y precauciones quizá exista una pregunta todavía más sencilla: ¿estamos aprovechando la vida que tanto nos esforzamos por proteger?
Aprovechar la vida no significa vivir sin responsabilidades ni gastar todo lo que tenemos porque mañana nadie sabe qué sucederá. Tampoco significa viajar constantemente, buscar aventuras extraordinarias o mantenernos ocupados cada minuto. Podemos estar haciendo muchas cosas y aun así sentir que nuestra vida pasa frente a nosotros. Aprovecharla tiene más que ver con estar presentes, reconocer aquello que tenemos, hacer espacio para lo que nos importa y no posponer indefinidamente todo aquello que nos hace sentir vivos.
Muchas veces creemos que primero debemos resolverlo todo para después comenzar a disfrutar. Cuando termine este proyecto. Cuando tenga más dinero. Cuando pague aquello. Cuando llegue la jubilación. Cuando tenga menos responsabilidades. Siempre existe un nuevo requisito antes de concedernos permiso para vivir. El problema es que la vida no se detiene mientras terminamos nuestra lista de pendientes. Continúa avanzando exactamente durante esos días que nosotros consideramos solamente una preparación para algo mejor.
También podemos desperdiciar tiempo preocupándonos por cosas que nunca suceden, intentando agradar a personas que difícilmente estarán conformes, sosteniendo resentimientos que ya no cambian nada o discutiendo mentalmente con un pasado que no podemos modificar. Todo eso consume una parte de nuestra vida. Algunas preocupaciones son inevitables y hay problemas que necesitan nuestra atención, pero también debemos aprender a distinguir entre resolver algo y permitir que ocupe más espacio del que merece.
Aprovechar la vida puede ser mucho más sencillo de lo que imaginamos. Puede significar sentarnos a conversar con nuestros padres mientras todavía podemos hacerlo. Jugar con nuestros hijos antes de que crezcan. Tomarnos un café sin prisa. Comenzar ese proyecto que siempre dejamos para después. Conocer un lugar nuevo. Aprender algo simplemente porque nos interesa. Reírnos con nuestros amigos. Caminar, escuchar música, descansar sin sentir culpa o permitirnos disfrutar un día común sin necesitar que ocurra algo extraordinario.
Reflexión en preguntas
Si alguien te preguntara qué estás haciendo actualmente para aprovechar tu vida, ¿qué responderías? No qué estás construyendo para dentro de cinco años ni cuáles son tus responsabilidades, sino qué parte de tu vida estás disfrutando hoy.
También vale la pena preguntarnos qué llevamos demasiado tiempo posponiendo. ¿Existe una persona que quieres visitar, algo que deseas aprender, un lugar cercano que siempre dices que algún día conocerás o simplemente una actividad que te hace bien y para la que nunca encuentras tiempo? Quizá no necesites cambiar toda tu vida. Tal vez solamente necesites dejar de aplazar algunas pequeñas partes de ella.
Desde lo aprendido
Con los años uno comprende que aprovechar la vida no siempre significa hacer más. Algunas veces significa aprender a dejar cosas.
Dejar una discusión inútil.
Dejar de intentar convencer a todo el mundo.
Dejar una preocupación que ya hicimos todo lo posible por resolver.
Dejar de comparar nuestra vida con la de los demás.
Y utilizar esa energía para aquello que sí podemos vivir, construir o disfrutar.
También aprendemos que muchos de los mejores momentos no parecían importantes mientras estaban ocurriendo. Una comida familiar, una conversación, una tarde cualquiera o un viaje sencillo pueden convertirse después en recuerdos que daríamos mucho por repetir. Quizá por eso conviene prestar atención mientras todavía son presente.
Conclusión
Sé responsable con tu futuro. Cuida tu salud, administra tus recursos, trabaja por tus proyectos y toma decisiones que permitan que el día de mañana encuentre una buena versión de ti.
Pero no construyas un futuro tan cuidadosamente que olvides vivir mientras llegas.
El tiempo es uno de los pocos recursos que gastamos incluso cuando decidimos no utilizarlo. Cada día pasa de cualquier manera. Podemos invertir una parte trabajando, otra resolviendo problemas y otra preparando lo que viene. Pero procuremos reservar también espacio para querer, aprender, disfrutar, compartir y estar presentes.
Tal vez nunca tengamos todo resuelto.
Tal vez siempre exista algo pendiente.
Y precisamente por eso no debemos esperar a que la vida sea perfecta para comenzar a vivirla.
Porque después de tantos planes, decisiones y aprendizajes, quizá una de las conclusiones más sencillas sea también una de las más importantes:
Lo más inteligente en esta vida es aprovecharla.
AD Mettā
Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.
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