Que el presente no sea una sala de espera

Publicado el 24 octubre, 2026 por

Antonio David Martínez Vessi

Es fácil acostumbrarnos a vivir esperando. Cuando tenga más dinero. Cuando termine este problema. Cuando encuentre pareja. Cuando cambie de trabajo. Cuando los hijos crezcan. Cuando tenga más tiempo. Cuando llegue aquella oportunidad. Sin darnos cuenta, comenzamos a colocar nuestra vida después de cada “cuando”. El presente se convierte entonces en una especie de sala de espera: estamos aquí físicamente, pero nuestra atención permanece puesta en una puerta que esperamos que algún día se abra.

Tener proyectos y esperar cosas buenas no tiene nada de malo. Necesitamos objetivos, ilusión y motivos para construir el futuro. El problema aparece cuando creemos que solamente podremos comenzar a vivir después de conseguirlos. Podemos pasar años preparándonos para un momento perfecto que quizá nunca llegue exactamente como lo imaginamos. Y mientras esperamos mejores circunstancias, siguen ocurriendo pequeñas cosas que también forman parte de nuestra vida: una conversación, una comida tranquila, una tarde cualquiera, una caminata, una persona que todavía podemos abrazar o simplemente un día común en el que aparentemente no ocurrió nada extraordinario.

Muchas veces pensamos que la felicidad está ligada a grandes acontecimientos. Imaginamos que llegará acompañada de un ascenso, una cantidad de dinero, una casa, un viaje, una relación o una meta cumplida. Y seguramente muchos de esos momentos nos darán alegría. Pero después de celebrarlos, la vida volverá a estar formada principalmente por días normales. Si solamente sabemos disfrutar aquello que consideramos extraordinario, terminaremos pasando una enorme parte de nuestra existencia esperando. Aprender a vivir también significa encontrar valor en aquello que sucede mientras todavía estamos construyendo lo que deseamos.

Esto tampoco significa conformarnos. Podemos querer cambiar nuestra realidad y al mismo tiempo reconocer lo bueno que existe hoy. Podemos trabajar por una vida mejor sin despreciar la que tenemos mientras llegamos. Podemos ahorrar para un viaje y disfrutar una tarde cerca de casa; buscar una oportunidad profesional y valorar aquello que estamos aprendiendo en el camino; atravesar una etapa difícil y aun así permitirnos algunos momentos de tranquilidad. El presente no necesita ser perfecto para merecer nuestra atención.


Reflexión en preguntas

¿Cuántas veces has pensado que comenzarás a disfrutar cuando finalmente ocurra determinada cosa? ¿Qué estás esperando actualmente para darte permiso de vivir de una manera diferente? Quizá algunas condiciones realmente necesiten cambiar, pero también vale la pena preguntarnos qué parte de aquello que deseamos podemos comenzar a experimentar hoy, aunque sea de una forma pequeña.

Y piensa por un momento en aquello que hoy consideras cotidiano. ¿Existe algo que hace algunos años deseabas tener y que ahora apenas notas porque ya forma parte de tu vida? A veces estamos tan ocupados esperando lo siguiente que olvidamos reconocer que estamos viviendo algunas de las cosas que alguna vez también esperamos.

Desde lo aprendido

Con los años uno descubre que la vida rara vez anuncia cuáles serán los momentos que terminaremos recordando. Muchas veces no fueron los grandes acontecimientos, sino una sobremesa, una conversación, una canción durante un viaje en automóvil o una tarde junto a alguien que años después ya no estaba. En ese momento parecían días comunes. Después comprendimos que también ahí estaba ocurriendo la vida. Quizá por eso conviene no esperar a perder algo para reconocer el valor que tenía mientras era presente.

Conclusión

Sigue haciendo planes. Construye proyectos, persigue tus metas y conserva la ilusión por aquello que todavía puede llegar. Pero no coloques toda tu capacidad de disfrutar al otro lado de una puerta futura. El mañana merece preparación, pero el presente también merece ser vivido. Mira alrededor, conversa, aprende, descansa, disfruta y aprecia aquello que sí existe mientras continúas trabajando por lo que todavía falta. Algún día este momento que hoy parece solamente un paso hacia otra cosa también será parte de tu historia. Procura haber estado presente para vivirlo.

Que el presente no sea una sala de espera.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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