Se tiene lo que se trabaja, no lo que se desea

Publicado el 28 octubre, 2026 por

Antonio David Martínez Vessi

Todos tenemos deseos. Queremos mejorar nuestra situación económica, cuidar nuestra salud, aprender algo nuevo, construir un negocio, fortalecer una relación, viajar, terminar un proyecto o alcanzar alguna meta que llevamos tiempo imaginando. Desear es importante porque muchas veces ahí comienza todo. Primero imaginamos una posibilidad y después decidimos perseguirla. El problema aparece cuando confundimos querer algo con estar haciendo lo necesario para conseguirlo. Los deseos pueden mostrarnos hacia dónde queremos ir, pero por sí solos difícilmente recorren el camino.


Es sencillo imaginar el resultado terminado. Vemos a alguien con un negocio funcionando y pensamos en la libertad que puede darle. Observamos a una persona que domina una profesión y admiramos su capacidad. Vemos una casa, un viaje, un cuerpo saludable o cualquier otro resultado y pensamos que también nos gustaría tenerlo. Lo que pocas veces vemos con la misma claridad son las horas de práctica, los errores, las decisiones, los sacrificios y todos aquellos días en los que hubo que continuar trabajando cuando todavía no existía ninguna recompensa visible.

Trabajar por algo tampoco significa conseguirlo inmediatamente. Hay esfuerzos que necesitan meses y otros que requieren años. Podemos hacer las cosas correctamente y aun así encontrar obstáculos, equivocarnos o descubrir que el camino elegido no funcionaba como esperábamos. Incluso existen circunstancias externas que pueden modificar nuestros resultados y que simplemente no dependen de nosotros. Por eso esfuerzo no significa garantía. Lo que sí hace el trabajo es aumentar nuestras posibilidades, desarrollar nuestras capacidades y colocarnos en una posición diferente a la que tendríamos si solamente hubiéramos esperado.

También debemos aprender a distinguir entre estar ocupados y estar trabajando realmente hacia aquello que queremos. Podemos terminar el día agotados y, sin embargo, no haber dedicado un solo minuto a nuestra meta. Si queremos aprender, necesitamos estudiar y practicar. Si queremos ahorrar, tendremos que revisar cómo utilizamos nuestro dinero. Si queremos mejorar una relación, habrá que conversar y actuar. Si queremos construir un proyecto, en algún momento tendremos que dejar de imaginarlo y comenzar a hacerlo. Cada objetivo tiene acciones concretas detrás de él.

Reflexión en preguntas

¿Qué deseas actualmente para tu vida? Ahora cambia ligeramente la pregunta: ¿qué estás haciendo para acercarte a ello? Quizá descubras que ya llevas tiempo trabajando y simplemente necesitas paciencia. Pero también podrías encontrar algún deseo al que todavía no le has asignado acciones concretas.

Pregúntate también qué pequeño paso puedes realizar hoy. No necesariamente tiene que ser algo extraordinario. Una llamada, una página estudiada, una cantidad ahorrada, una hora de práctica o una tarea terminada parecen poco cuando se observan por separado. Cuando se acumulan durante suficiente tiempo comienzan a convertirse en resultados.

Desde lo aprendido

Con los años uno comprende que muchas cosas que alguna vez parecieron suerte estaban sostenidas por trabajo que no alcanzamos a ver. También aprendemos lo contrario: trabajar mucho sin dirección puede agotarnos sin acercarnos realmente a donde queremos llegar. Por eso no basta con esforzarnos; necesitamos revisar periódicamente si nuestras acciones están construyendo aquello que decimos querer.

Y también aprendemos a aceptar que no podemos controlarlo todo. Hacer nuestra parte no obliga a la vida a entregarnos exactamente el resultado que imaginamos. Pero trabajar, aprender y corregir siempre nos deja algo: experiencia, capacidad y mejores herramientas para el siguiente intento.

Conclusión

Desea en grande. Imaginar una vida diferente puede ser el comienzo de una transformación. Pero después del deseo debe aparecer la acción.

Convierte aquello que quieres en algo que puedas trabajar. Divide una meta enorme en pasos pequeños. Haz uno hoy, otro mañana y continúa incluso durante esa etapa incómoda en la que todavía no existen resultados suficientes para demostrar que vas por buen camino.

No todo dependerá de ti, pero hay una parte que sí.

Ocúpate de ella.

Porque los deseos pueden enseñarnos hacia dónde mirar, pero son nuestras acciones las que nos permiten avanzar.

Se tiene lo que se trabaja, no lo que se desea.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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