antonio david martinez vessi

Siempre cerca, aunque sea a la distancia

Publicado el 2 noviembre, 2026 por

Antonio David Martínez Vessi

Hay personas que la vida termina colocando lejos. Un hijo que se fue a estudiar, alguien que encontró trabajo en otra ciudad, un amigo que tomó otro camino, familiares que viven en otro país o simplemente personas queridas cuyas circunstancias hicieron que dejáramos de compartir el mismo espacio cotidiano. Antes, la distancia podía significar perder poco a poco el contacto. Hoy tenemos muchas maneras de comunicarnos, pero aun así seguimos descubriendo que estar comunicados y sentirnos cerca no son exactamente lo mismo.

La verdadera cercanía no siempre puede medirse en kilómetros. Hay personas que pueden pasar meses sin sentarse frente a nosotros y, sin embargo, continúan formando parte de nuestra vida. Saben qué estamos viviendo, preguntan cómo resultó aquello que nos preocupaba, recuerdan una fecha importante o aparecen con una llamada precisamente cuando necesitábamos escuchar una voz conocida. Quizá no puedan acompañarnos físicamente, pero encontramos pequeñas señales que nos recuerdan que seguimos caminando juntos.

También ocurre lo contrario. Podemos compartir una casa, una oficina o una mesa con alguien y sentir una enorme distancia. Estar cerca físicamente no garantiza estar presentes. Podemos mirar constantemente una pantalla mientras alguien intenta hablarnos, escuchar sin prestar atención o acostumbrarnos tanto a una persona que dejamos de preguntarle cómo está realmente. Algunas distancias se cuentan en kilómetros; otras pueden existir entre dos personas sentadas una junto a la otra.

Por eso mantenernos cerca requiere intención. La tecnología puede ayudarnos enormemente, pero una aplicación solamente abre el camino. Somos nosotros quienes tenemos que recorrerlo. Un mensaje preguntando cómo estás, una fotografía enviada sin ninguna razón especial, una videollamada, compartir una noticia o recordar algo que vivimos juntos puede parecer pequeño, pero mantiene vivos los vínculos. No necesitamos conversar durante horas todos los días. A veces basta con hacerle saber a alguien: sigo aquí.

Reflexión en preguntas

¿Hay alguien importante para ti que actualmente se encuentra lejos? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que lo buscaste simplemente para saber cómo está? Tal vez llevas días pensando en esa persona y has supuesto que después tendrás tiempo para escribirle. Quizá hoy sea un buen momento.

Pero también observa a quienes tienes cerca. ¿Estás realmente presente con ellos? Algunas veces ponemos mucho esfuerzo en mantener relaciones a distancia y damos por sentado a quienes vemos todos los días. La cercanía también necesita atención.

Desde lo aprendido

Con los años uno descubre que las relaciones verdaderamente importantes atraviesan muchas etapas. Hubo personas con quienes compartimos prácticamente todos los días y que después vimos solamente algunas veces al año. Cambiaron los trabajos, las ciudades, las familias y las responsabilidades.

Y, sin embargo, algunos vínculos permanecieron.

No porque la distancia no importara, sino porque ambas partes encontraron pequeñas maneras de seguir presentes. Aprendimos que una amistad no siempre necesita conversación diaria, que el cariño puede sobrevivir a muchos kilómetros y que existen personas con quienes basta volver a hablar para sentir que la conversación solamente había quedado en pausa.

También aprendemos que ningún medio sustituye completamente un abrazo, una sobremesa o la posibilidad de mirar directamente a alguien que queremos. Por eso, cuando exista la oportunidad de encontrarnos nuevamente, conviene aprovecharla.

Conclusión

No siempre podremos estar físicamente junto a las personas que queremos. La vida mueve a la gente, cambia circunstancias y abre caminos que algunas veces terminan separándonos geográficamente.

Pero estar lejos no tiene que significar desaparecer.

Pregunta.

Escribe.

Llama.

Comparte.

Hazte presente de las maneras que tengas disponibles.

Y cuando alguien que está lejos haga lo mismo contigo, aprende también a valorar ese pequeño esfuerzo por permanecer.

Porque algunas personas pueden estar a miles de kilómetros y continuar formando parte de nuestros días.

La distancia separa lugares.

No necesariamente separa a quienes todavía deciden acompañarse.

Siempre cerca, aunque sea a la distancia.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

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