antonio david martinez vessi

Tú decides si dices adiós al miedo o a la oportunidad

Publicado el 3 octubre, 2026 por

Antonio David Martínez Vessi

Hay oportunidades que llegan acompañadas de entusiasmo, pero también de miedo. Un nuevo trabajo, comenzar un proyecto, cambiar de ciudad, expresar lo que sentimos, aprender algo diferente o simplemente atrevernos a hacer aquello que llevamos mucho tiempo posponiendo. Frente a nosotros aparecen dos voces: una nos habla de lo que podríamos descubrir y la otra enumera todo lo que podría salir mal. Entonces esperamos sentirnos completamente seguros antes de actuar, como si la ausencia de miedo fuera la señal que necesitamos para avanzar. Pero muchas veces esa seguridad nunca llega.

El miedo tiene una función importante. Nos ayuda a reconocer riesgos, pensar antes de actuar y protegernos de decisiones verdaderamente peligrosas. Por eso no se trata de convertirlo en enemigo ni de lanzarnos sin medir consecuencias. El problema comienza cuando dejamos que decida por nosotros incluso después de haber evaluado razonablemente el camino. Entonces ya no nos protege solamente del peligro; también puede protegernos de equivocarnos, de sentir vergüenza, de ser rechazados o de descubrir que quizá no somos tan buenos como esperábamos. Y para evitarnos esas posibilidades también termina alejándonos de otras: aprender, crecer, conocer, intentar y descubrir de qué éramos capaces.

Cada oportunidad tiene una fecha que quizá desconocemos. Algunas regresarán y otras no. Podemos prepararnos mejor, esperar el momento adecuado y decidir con prudencia, pero también debemos reconocer cuándo estamos utilizando la preparación como una manera elegante de seguir posponiendo. “Todavía no estoy listo” puede ser una decisión responsable durante un tiempo; repetido durante años puede convertirse en la forma que encontró nuestro miedo para mantenernos exactamente donde estamos.

Por eso quizá la pregunta no sea cómo eliminar el miedo antes de dar el siguiente paso. Tal vez debamos preguntarnos qué estamos dispuestos a perder. Si avanzamos, probablemente tendremos que despedirnos de una parte de nuestra seguridad y aceptar la posibilidad de equivocarnos. Si permanecemos donde estamos, quizá conservemos esa sensación de protección, pero tendremos que aceptar que algunas oportunidades continuarán su camino sin nosotros. No elegir también es una elección, y a veces tiene consecuencias que solamente comprendemos cuando miramos hacia atrás.

Reflexión en preguntas

¿Qué oportunidad tienes hoy frente a ti que has estado posponiendo por miedo? ¿Existe un peligro real que justifique esperar o lo que verdaderamente temes es equivocarte, recibir un “no”, sentirte incómodo o descubrir que el resultado no será exactamente como imaginabas? Ser prudente y tener miedo pueden sentirse parecido, pero no siempre nos conducen al mismo lugar.

Y si decides no intentarlo, ¿cómo crees que mirarás esa decisión dentro de algunos años? Tal vez aquello que hoy parece enorme termine siendo solamente una experiencia más, incluso si no sale como esperabas. Vale la pena preguntarnos qué pesaría más con el tiempo: recordar que lo intentamos y aprendimos algo en el camino, o seguir preguntándonos qué habría ocurrido si hubiéramos dado aquel paso.

Desde lo aprendido

Con los años uno descubre que muchas decisiones importantes no se toman cuando desaparece el miedo, sino mientras todavía está presente. La valentía no consiste en creer que nada puede salir mal; consiste en reconocer los riesgos, prepararnos hasta donde sea razonable y avanzar cuando aquello que podemos ganar merece enfrentar la incertidumbre. Algunas veces tendremos razón al detenernos y otras nos equivocaremos al avanzar, porque ninguna frase puede sustituir el criterio. Pero tampoco deberíamos permitir que el miedo se disfrace siempre de prudencia y termine escribiendo nuestra historia por nosotros.

Conclusión

No todas las oportunidades deben tomarse ni todos los miedos deben ignorarse. Pero cuando hayas pensado, evaluado y comprendido aquello que tienes delante, llegará un momento en que tendrás que decidir. Quizá el miedo continúe ahí, esperando convencerte de que mañana será más fácil. La oportunidad, en cambio, puede no esperar. Y entonces la decisión será tuya: darle las gracias al miedo por intentar protegerte y continuar caminando, o despedirte de una oportunidad que quizá no vuelva a tocar la puerta.

AD Mettā

Fundador de CADA vez más luz, un apasionado escritor, deportista y un amante de “Viajar Ligero” en La vida.

Ver todos los artículos de AD Mettā →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *